Opinión

En apoyo a Cuba

Domingo 01 de febrero de 2009
Este pasado fin de semana han tenido lugar en Madrid dos concentraciones de muy diverso signo, ambas con Cuba como protagonista. El sábado, unos cientos de manifestantes se reunían para brindar su apoyo a la “Revolución” y al régimen castrista. El coordinador de Izquierda Unida, Cayo Lara, sindicalistas, comunistas y demás simpatizantes de izquierdas -entre los que no faltaron militantes del PSOE, aunque no se viese a ninguno de sus dirigentes-, defendieron los logros obtenidos durante estos cincuenta años, al tiempo que hicieron blanco de sus críticas a la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, acusándola de apoyar a grupos anticastristas.


Por otro lado, el domingo por la mañana, y a pesar de la nevada que cayó sobre la capital de España, se congregaron en la céntrica Puerta del Sol madrileña miles de personas que pedían el fin de más de medio siglo de dictadura totalitaria. Quienes tuvieron la suerte de salir de Cuba relatan en primera persona las “bondades” del régimen socialista y son el referente de actos como el de ayer. Al que, por cierto, asistió una nutrida y variopinta representación, que iba desde miembros del Partido Popular, Unión del Pueblo Navarro y Convergencia i Unió, hasta gentes de un perfil político totalmente distinto, como Unión Progreso y Democracia -el partido de Rosa Díez-, federaciones de gays y lesbianas (que están perseguidos en Cuba) y asociaciones de cubanos en España. Todos unidos en defensa de la libertad, esa que falta en Cuba desde hace más de medio siglo.


Pero no estaban todos. Faltaba el Partido Socialista, quien se escudó en no haber sido invitado oficialmente para justificar su ausencia. Será porque hacía falta una invitación para entrar en la calle. Para defender los derechos humanos y la democracia se va, y punto. Muchos de los que allí estaban –de hecho, la práctica totalidad- no habían sido invitados. Es más, se convocó a todo el mundo que quisiera ir. Lo que, por otro lado, deja bien a las claras cuál es la doble vara de medir que emplea el radicalismo al estilo del señor Zapatero en estos casos. Porque si la concentración fuese contra Pinochet, por poner un ejemplo, la Puerta del Sol se habría quedado pequeña para acoger a tanto simpatizante socialista, actores del “No a la guerra” y “progresistas” varios. A los que, dicho sea de paso, habría que recordarles que pudieron manifestarse el sábado sin ningún tipo de impedimento gracias a la democracia que aquí sí se disfruta, pero no en la Cuba que ellos defienden. Es bien triste que, en pleno siglo XXI, haya quien todavía ampare y justifique dictaduras totalitarias. Pero claro, son de izquierda.