Críticas de Teatro

Teatro del bueno

el chivato

Lunes 02 de febrero de 2009
Era lunes, un día infrecuente de teatro, cuando el triunvirato director del Teatro de Lara (Ayanta Barilli, Carlos Roca y Mercedes Puy) tuvo el acierto de celebrar el estreno oficial de “Días de vino y rosas”. Fue un acierto porque los cómicos con trabajo, al disfrutar de su día libre, pudieron asistir al que será –con toda probabilidad- el suceso teatral de una temporada que, al fin, enriquece sus escenarios con una lección de teatro Teatro. Tras una fugaz fiebre por los musicales de corte anglosajón, los aficionados que aún quedan –y los nuevos- vuelven a buscar la realidad cercana de historias contadas sin recursos electrónicos; gustan oír la respiración y el aliento de los actores.

Por fortuna son varios los teatros madrileños que ofrecen buenas obras. Sin ánimo alguno de ponderar (comparar) y solo por ser el más reciente de los estrenos, me cumple comentar el extraordinario trabajo actoral (los franceses lo llaman juego) de Carmelo Gómez y Silvia Abascal que, dirigidos por la británica Tamzin Towsend, superan por cercanía a quienes nos contaron la historia desde la pantalla, Jack Lemmon y Lee Remick, dirigidos por Blake Edwards, en la película del mismo título de 1962. Tanto la interpretación de Gómez y Abascal, como la versión en español de David Serrano que acerca situación y personajes hacia nuestra cotidianeidad, merecerían el juego de imaginación de sentar en las mejores butacas del Teatro de Lara a Lemmon y Remick (desaparecidos ambos), para observar la interpretación que de los personajes creados por J.P. Miller hacen dos de nuestros actores jóvenes –tan jóvenes como lo eran Jack y Lee cuando interpretaron el film-. Tras los actores se situarían, filas atrás, los directores de ambas versiones, Edwards y Towsend –ambos angloparlantes- quienes intercambiarían opiniones sobre matices y movimientos. Después, finalizada la función, se celebraría un coloquio con el público que, sin que los protagonistas se percataran, habrían observado todo desde las butacas del entresuelo y las del principal.

La ficción no es posible, ni en la casa de las ficciones. Quienes conozcan la película que jueguen a encarnar a los actores desaparecidos o que invoquen a sus espíritus para comentar con ellos estos nuestros “Días de vino y rosas”; hay quien asegura que por el Lara se pasean los espíritus de los grandes…

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