Nada es lo que parece. Ni siquiera el que ven en la imagen (
de la derecha) es el presidente de EEUU. Se trata de un presidente, pero del País Vasco. ¿Fruto de la imaginación de los gurús del marketing o la inercia del “efecto Obama” en manos de oportunistas? Hasta el nuevo logo de Pepsi (
izquierda) apenas dista del que empleó el candidato afroamericano en su campaña electoral.
A día de hoy se puede asegurar que la persona que dirige el país más poderoso del mundo es la que ven en la imagen (
abajo izquieda), y que su voz es la que ya todos conocen. Sin embargo, sus palabras, su “yes, we can”, son obra de la persona que ven a su derecha. Con apenas 27 años, Jon Favreau (
abajo derecha) ha empujado al aspirante negro a la Casa Blanca y ha escrito los discursos que han enamorado a medio planeta y que, junto al carisma del candidato, han aupado a Obama al logro del sueño americano y, con el suyo, el de muchos otros inmigrantes, minorías y personas anónimas que antes se sentían apartados de Occidente pese a formar indiscutiblemente parte de él.
Barack Obama y Jon Favreau. Lejos de restar mérito a Barack Obama, su victoria ha supuesto la visibilidad de muchos otros negros, inmigrantes y minorías que hoy día están en camino de copar las más altas instancias sociales. Nada es lo que parece. Antes de la victoria de Obama, Condoleeza Rice ya fue secretaria de Estado de la mano de George Bush, negra y mujer, con un currículum brillante. Antes, centenares de hermanos raciales ya ocupaban secretarías de Estado en Francia, ministerios en Suecia o la Fiscalía General de Reino Unido.
"¡Los negros no escalan montañas!", le dijeron a Sibusiso Vilane (
en la foto) sus compatriotas surafricanos cuando se propuso ser el primer negro en coronar el Everest en 2003. Pero Vilane llegó a lo más alto, al igual que Obama, pero también como otros muchos héroes anónimos que han vencido el complejo racial y han obviado los focos de racismo y prejuicios sobre ellos a la hora de cumplir un sueño.
Lejos queda el “
I have a dream” de Martin Luther King, que abrió el camino al respeto y luchó por una legislación igualitaria. Hoy, un negro no debe ceder el asiento del autobús a un blanco, ni pasea por la calle con complejo de identidad. La primera generación de inmigrantes hace años que llegó. Ahora son sus hijos y sus nietos los que, nacidos en tierras lejanas a las de sus antepasados, sienten sin embargo estar en casa, parten de cero en oportunidades. Así, según datos de la Oficina de Censo de EEUU, en 2042, los blancos no serán mayoría en este país debido al aumento de la diversificación demográfica y la alta natalidad de la población hispana que provocará el predominio de las hasta ahora minorías. Hispanos, negros, asiáticos, indios americanos, hawaianos nativos y los isleños el Pacífico protagonizarán el cambio demográfico más rápido de lo previsto.
Condoleezza Rice y Michael Steele.Partiendo de que Obama no ha sido el primero ni será el último negro que deje boquiabierto al mundo -y no su color-, otros muchos se empeñan en demostrar en las últimas semanas que tampoco escasea el oportunismo en nuestro tiempo. El Ibarreche "tuneado" a lo “yes, we can” –que, por cierto, dice que inventaron los vascos-, no debe suponer el mal uso de la piel negra, aunque muchos hayan hecho suyo su mensaje por el simple hecho de que convence, sólo porque venció.
El Partido Republicano ha elegido, por primera vez en su historia, a un presidente negro, Michael Steele. Antes de concluir su segundo mandato, el presidente George W. Bush aconsejó al partido que replanteará sus posiciones y fuese "inclusivo". Las urnas dieron otra razón a los republicanos para renovar su imagen: John McCain obtuvo el 31 por ciento del voto hispano, frente al 67 por ciento que logró Barack Obama. ¿Michael Steele es la mejor opción posible para la presidencia? Lo deseable es pensar que sí, y que nada ha tenido que ver su color en la decisión.
Ser negro ya no es excusa para no llegar a las más altas cotas de poder, y por descontado para la normal convivencia. Barack Obama ha conseguido la visibilidad de muchos otros que antes ya materializaron con hechos la igualdad, pero que no tuvieron la suerte de hacerlo en escenarios con cristal blindado ante miles de fieles. Obama es el emblema de una realidad que ha abofeteado a los incrédulos, si es que aún queda alguno. Pero que nadie se equivoque, por mucho que miren una y otra vez el cartel de campaña del PNV, por mucho que analicen los "nuevos" discursos y la imagen "renovada" de algunos políticos, Obama sólo hay uno. Hagan la cuenta de los que se han subido al carro.