Opinión

“La economía es un estado de ánimo”

Román Cendoya | Lunes 02 de febrero de 2009
La cifra que avanza el BBVA sobre el crecimiento del paro durante el mes de enero es demoledora. Casi 250.000 nuevos parados. Más de 7.000 personas pierden su empleo cada día y en un mes han desaparecido otros 300.000 cotizantes más de la Seguridad Social. Lo sabía desde los veinte años pero ahora, más que nunca, me despido de mi pensión. Nada apunta a que pueda ser cierta la famosa recuperación que Zapatero anunció para marzo. Otro engaño más. Todo lo que dice Zapatero respecto a la crisis es mentira, y miente sabiendo que miente. Busca engañar a los ciudadanos. Todo lo que hace es propaganda. Joaquín Almunia explicó ayer en el Foro del ABC que la Comisión habla con los Gobiernos, intercambian datos y saben lo que van a decir unos y otros.

Zapatero es un cobarde que comienza a usar las típicas tácticas de caudillos totalitarios. No acude a someterse al control del Congreso de los Diputados. Su partido le blinda para que no tenga que comparecer para explicar su fracaso. Como un Chaves cualquiera, utiliza la televisión pública para dirigirse a los ciudadanos instalado en la falsedad. Lo dijo ayer Vasile en El Mundo: “Tengo una pregunta para usted no es un programa de política, sino uno de demagogia y la demagogia siempre vende”. Cada dato de Zapatero es mentira y la cifra real siempre desborda y supera al ejecutivo. España sufre una crisis sin parangón histórico en la que las causas y las crisis se solapan unas con otras y ponen en evidencia la incapacidad del gobierno Rodríguez.

¿Qué se puede esperar de un inútil que define la economía como un “estado de ánimo”? No se puede dejar en manos de un personaje así la que fue octava economía del mundo. Es como dejar a un chimpancé los mandos de un avión. ¿Si la economía es un estado de ánimo, cómo está entonces la economía de más de tres millones doscientos mil españoles? ¿Cómo está el ánimo de un millón de hogares donde en breve no van a tener ni un solo ingreso? Zapatero es un peligro para el presente de España. Y sobre todo para el futuro.

Zapatero está obsesionado con mandarnos consumir a los ciudadano. El gravísimo nivel que sufre del conocido síndrome de César le lleva a creer que, porque él lo diga, los ciudadanos como ovejas vamos a salir corriendo a consumir. Joaquín Almunia ha dicho que “no se puede decidir políticamente, por muy fuerte que sea el líder, que la confianza ha vuelto”. Y con políticas basadas en el “estado de ánimo” todo va a ir a mucho peor. El diagnóstico no es mío. El Comisario Almunia ha dicho respecto a las previsiones que “cuando las cosas van mal, como ahora, las previsiones se equivocan porque nunca llegan a ser tan malas como suele ser la realidad. Y cuando las cosas van bien, las previsiones se quedan cortas, porque no suelen ser lo optimistas que suele ser la realidad”. O sea, que a temblar. Recuerden las previsiones de la UE hace menos de un mes para la economía española. Eran dramáticas, pero siguiendo el criterio del Comisario la realidad será peor. Y el Presidente paralizado diciendo que la “economía es un estado de ánimo”. Y los Sindicatos quietos, entregados al subsidio y a la subvención.

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