se trata de un crítico en paro
Martes 03 de febrero de 2009
"No soy un ladrón. Vi la estatuilla tirada en el ropero y le dije a la encargada: 'Dame mi abrigo y el Goya'", confiesa en las páginas del diario "El Mundo" el ladrón del Goya de Albert Solé.
El ladrón, un crítico de cine en paro que asegura que sólo intentaba "protestar por el sectarismo y el nepotismo que imperan en el cine español", ha devuelto la estatuilla a su dueño, quien ha declarado que "a partir de ahora habrá que llevar guardaespaldas a la gala".
Lo cierto es que Albert Solé, que está a la espera de que la Academia le envíe el Goya a Barcelona, ha pasado unas horas horribles, ya que después de la alegría que supone ganar un Goya, confesaba que había experimentado una "especie de coitus interruptus", cuando al ir a recoger la estatuilla del guardarropa en donde se celebraba la fiesta de "Los crímenes de Oxford", éste ya no estaba.
"Es un robo a la ilusión de muchos años", aseguraba el realizador catalán, que había recibido el Goya al mejor documental por "Bucarest. La memoria perdida", filme en el que repasa la lucha política de su padre, el ex ministro de Cultura y uno de los padres de la Constitución, Jordi Solé Tura, desde los años de exilio durante el franquismo hasta su lucha actual contra el alzheimer.
Incluso, la presidenta de la Academia de Cine, Ángeles González Sinde, hacía un llamamiento y pedía que se lo devolvieran, "porque un Goya es algo irreemplazable". La estatuilla diseñada por José Luis Fernández y que representa un busto de Francisco de Goya, está valorada en más de mil euros.
El caso es que ayer por la tarde el arrepentido ladrón se puso en contacto con el periódico y se concertó una cita para su devolución en el Templo de Debod, en pleno centro de Madrid, en donde la entregó metida en dos bolsas de plástico, según publica El Mundo.
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