Opinión

Wyoming. Se ríe del maltrato.

Román Cendoya | Martes 03 de febrero de 2009
Ya está bien de impunidad. No se puede consentir que, por ser un pope casposo de la izquierda, pueda utilizar las injusticias más graves para montar una chufla. De la misma manera que es impensable hacer gracietas con el abuso a menores o sobre la violación, tampoco se pueden hacer con el mobbing y la violencia machista. Wyoming para hacer una seudogracia y elevar su paupérrima audiencia ha humillado y vejado a la mujer. Que lo haga Wyoming no me extraña. Qué se puede esperar de alguien que interpretaba de bar en bar aquello de “he sido muy mala, pégame”. Me sorprende la insensibilidad de género de la co-presentadora y la supuesta becaria que se prestaron a ser humilladas, insultadas y vejadas “ad gloriam” del maltratador. Qué momento mujer objeto el de la aparición con el letrerito al modo ring de boxeo. Lo menos humillante después de haberse prestado a recibir todo un torrente de insultos, procacidades y descalificaciones. Muy ejemplar para las mujeres que sufren diariamente esa cruel situación.

Sigo esperando la reacción de las asociaciones feministas denunciando la utilización de algo tan injusto y grave como elemento de chufla y befa. ¿Saben cuál habría sido la reacción si la broma se hubiera grabado en los estudios de Intereconomía? Es un ejercicio difícil de hacer por ser impensable que a alguien de la cadena se lo hubiera ocurrido. Y mucho más inimaginable que se hubieran puesto los medios y personas para grabarlo. Pero salvando la imposibilidad del hecho, hoy todas las asociaciones de mujeres, legítimamente, estarían poniendo el grito en el cielo y exigiendo rectificaciones, disculpas y responsabilidades. El mero hecho de que ni una sola voz del feminismo haya salido a denunciar la utilización humorística de hechos de tal gravedad y que tanto daño producen convierte a las supuestas defensoras de las causas de la mujer en sectarias y cómplices. Tanto como que sólo les preocupa el maltrato a la mujer y el mobbing dependiendo de dónde venga y de quién lo haga. Sólo si obtienen rédito político. ¿Podemos decir que para los progres el mobbing y el abuso son una cosa graciosa? Yo creo que no. Pero parece que sí, si lo hace un miembro de su movida. Sí, si lo hace un propagandista del gobierno.

Las supuestas asociaciones de defensa de la mujer ni siquiera llegan al papel del Presidente de la Asociación de la Prensa, Urbaneja, que como un corcho es capaz de igualar a víctimas con victimarios. En declaraciones a Servimedia, Urbaneja mostró su "profundo pesar e irritación" por este episodio y por el comportamiento que han tenido "unos y otros", en referencia a la Sexta e Intereconomía. "Revela un desprecio y una enorme ignorancia de las reglas de este oficio", afirmó. Resulta que ahora para hacer periodismo habrá que llamar antes de publicar un maltrato al maltratador y preguntarle si había motivos o era una adecuada respuesta a una provocación. O sea, que según Urbaneja hay que llamar al agresor de Neyra y a su novia y obviamente no habría noticia. Qué pena.

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