CAMBIO DE ESTRATEGIA EN VOLKSWAGEN
Lunes 11 de febrero de 2008
No nos engañemos, no es un Passat distinto. Ni es un reestyling de la sexta generación, aparecida en 2005. Es sencillamente una nueva versión, con importantes modificaciones estéticas y ligeras modificaciones técnicas que permiten que los clientes que buscan algo menos burgués, se sientan atraídos por la berlina de Volkswagen.
Una berlina cuyas virtudes no están en su espectacularidad o singularidad. En sus 35 años de existencia nunca ha logrado títulos ni galardones destacables, pero del que siguen vendiéndose millones todos los años, incluida la carrocería Familiar. En España, el Passat es el segundo coche más vendido de la marca y líder de su segmento, con 21.630 unidades en el año 2007. Un coche al que en su propia casa han bautizado como “el triunfador silencioso”.
Y esto se va a acabar. Son los propios responsables de Volkswagen en España quienes reconocen que quieren competir con BMW; el menos con el Serie 3. Porque según sus propios estudios de mercado, hay un importante grupo de clientes, usuarios del Golf en sus versiones más deportivas, que demandan un modelo más grande y más deportivo, sin que en la marca encuentren lo que BMW, y en menor medida Audi, les ofrece. Para satisfacer esta demanda, nace la gama R Line.
Nueva parrila mate
El primer cambio lo encontramos en la parrilla delantera, en la que el cromado característico de las versiones 2005 se ha sustituido por una rejilla mate, de aspecto más dinámico. Los paragolpes son más grandes y con mejor penetración aerodinámica. Siguiendo en el aspecto exterior, se han modificado también las estriberas y el spoiler y las llantas, de aleación, tienen un diseño específico, de 10 radios. Un anagrama identifica a estas versiones.
En el interior encontramos asientos deportivos más envolventes, un volante de nuevo diseño multifunción y molduras en el vano de la puerta. En cuanto al equipamiento, como elementos añadidos a las versiones Sport, incorpora los faros bixenon y los sensores de conexión automática de luces y limpiaparabrisas.
El Passat R Line se ofrece en cuatro diferentes motorizaciones, todas ellas turbo. En diesel encontramos a la nueva generación de motores en los que se han sustituido los conjuntos bomba-inyector (que eran una exclusiva de la marca) por los más habituales de common-rail. Tantos años defendiendo el sistema propio y ahora resulta que con el que emplean todos, obtienen mejores resultados. Salvo estas diferencias del sistema de inyección, nada nuevo, en las potencias de 140 y 170 caballos; con el interesante anuncio de un próximo cambio DSG de 7 velocidades disponible para la versión más potente.
Nuevos motores
En gasolina se ofrecen los dos motores TSi de 160 caballos (1.800 centímetros cúbicos) y 200 caballos (2 litros). El primero es novedad en la marca. Se trata de un motor turbo de inyección directa de nueva generación con el que se han conseguido reducir los consumos y elevar ligeramente las prestaciones. Hemos tenido oportunidad de conducirlos en un breve recorrido y lo primero que llama la atención es su excepcional suavidad de funcionamiento. Al ralentí es difícil percibir si el motor está en marcha si no nos fijamos en el cuentavueltas. Luego, es suave y empuja con elasticidad. No es un motor deportivo, ni mucho menos, pero si que mueve al Passat con mucha dignidad. Para quien quiera emociones más fuertes y prestaciones más en consonancia con el nombre, tiene el de 200 caballos.
En definitiva, un cambio de estrategia de la marca, a la búsqueda de clientes menos convencionales, que pueden ahora, por un sobreprecio de 1.400 euros (diferencia entre las versiones Sport y R Line equivalentes) optar por una gama de Passat más exclusiva y más dinámica. El tiempo nos dirá si es eso lo que quieren los clientes del “coche del pueblo”.
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