Opinión

Bertone y las batallas episcopales españolas

Viernes 06 de febrero de 2009
La presencia en España del número dos del Vaticano, Tarcisio Bertone, sirvió, no sólo para que se dilucidara la posición de la Iglesia frente a la política del Gobierno en aborto y educación (que deseaba el propio Papa) y para escenificar la diplomacia "Estado a Estado" (que pretendía Zapatero), sino para que se encontraran los obispos españoles.

Según las fuentes de El Imparcial, destacó el "casi no saludo entre Rouco y Cañizares", cuando llegó Bertone a la Conferencia Epsicopal y en la comida en Nunciatura con casi todos los obispos españoles. Y también, y sobre todo, cómo estos obispos trataron de descubrir cuáles y quiénes serán los titulares de las poróximas sedes a cubrir.

La lucha está en Toledo, donde Rouco quiere, según esas fuentes, a López Quintana, ex-númeroro cuatro del Vaticano y actual Nuncio en la India, mientras Cañizares quiere hacer valer su papel y colocar a Ureña, actual arzobispo de Zaragoza.

En ambientes episcopales existió la impresión de que Rouco salió debilitado tras la visita de Bertone, a sabiendas de que su peso sigue siendo importantísimo en la Iglesia española.