Sociedad

¿Quiere ser como James Bond? Si tiene dinero, conviértase en espía

cámaras ocultas por 250 euros

Viernes 06 de febrero de 2009
Con una media de 250 euros podemos convertirnos en miembros del CSI de “andar por casa” e investigar las tramas más divertidas e inusuales de nuestro propio entorno.

“Los precios medios de cámaras que puedes llevar encima están entre 100 y 500 euros. Lo que más se vende está entre los 150 y 250 euros, y luego está la tecnología japonesa, que cuesta sobre los 800 euros y que se vende poco”, ha explicado a EL IMPARCIAL Valdimir Aguado, fundador de la tienda Red Espía.

Sin embargo, el espionaje no se reduce a tramas políticas o a películas, sino que se puede aplicar a muchos aspectos de nuestro día a día. La propia profesión de detective privado tiene una cifra de intrusismo bastante alta, del 20 por ciento.
Despertador con cámara oculta.


Por ello, hay muchas tiendas en Madrid especializadas en la venta de aparatos de espionaje. Cada vez son más los padres que desconfían de sus hijos y utilizan test de drogas a través del sudor o la ropa, los típicos “vigilabebés”, softwares espías para controlar el acceso a Internet o teléfonos móviles con GPS para localizarlos. Incluso esta semana Google presentaba una nueva aplicación a través de Google maps para localizar a personas a través del móvil.

El fundador de la tienda Red Espía ha explicado que para lo que más se vende es para “infidelidades, para el sector empresarial, para controlar a niñeras o cuidadores de ancianos. Vendemos para todos los segmentos: el familiar, el empresarial y el laboral, sobre todo con la crisis”.

Paquete de chicles con cámara oculta.
“Con el móvil espía se pueden interceptar mensajes, llamadas o escuchar el ambiente de la persona que lo lleva. Es perfecto para padres que controlan a sus hijos. También se compran programas como el “Blaster” o el “Espector pro” para captar qué es lo que hacen los hijos por Internet”, comenta Aguado.

Sin embargo, no sólo los padres utilizan estos métodos. Cada vez son más los estudiantes que emplean micrófonos y pinganillos para emplearlos como chuletas de nueva generación. “Es complicado que un profesor te pille con un dispositivo así. Además, con lo que te ahorras en volver a matricularte en las asignaturas suspendidas puedes comprarte un pinganillo”, declara a EL IMPARCIAL un estudiante de la Universidad Complutense.

“Las chuletas electrónicas se venden mucho. Sin embargo, nosotros más que a estudiantes se las vendemos a las Fuerzas de Seguridad del Estado (FSE)”, explica el fundador de Red Espía.

Un aspecto a tener en cuenta es la legalidad de estos métodos, ya que la utilización de los dispositivos puede hacerse con fines ilegales. Así, existen dispositivos que ahuyentan a perros, ganzúas para abrir cerraduras, dispositivos que detectan cámaras de videovigilancia o que inhiben otros dispositivos que pueden controlarnos a nosotros mismos.

“Cuidamos mucho el aspecto legal. Disponemos de un bufete de abogados que nos aconseja a nosotros y a nuestros clientes sobre legalidad”, ha aclarado Aguado a EL IMPARCIAL.

“Mucha gente compra una cámara espía con micrófono y muchos me preguntan, ¿pero esto es legal? Pues roza la ilegalidad, todo depende del uso”, ha aludido Vladimir Aguado.

Pinganillo o chuleta electrónica.
Éste ha aclarado que “si se intenta prevenir un delito estamos en obligación de hacerlo, pero si se trata sólo de conocer estamos cometiendo un delito de invasión en la intimidad. Hay mucho mito con las ganzúas. Por ejemplo los cacos no vienen a comprar como piensa la gente. Vienen muchas personas de fuera de Madrid que trabajan abriendo cerraduras sin romperlas, aunque nunca sabes si lo que te cuentan es verdad o no”.

“Además, tenemos un catálogo muy extenso para las FSE. Hay aparatos que sólo se pueden vender si tienes una TIP (Tarjeta de Identificación Personal de las FSE). Por ejemplo, las armas sólo se venden con licencia y a través de la Guardia Civil si lo autoriza, nosotros no las vemos”, ha explicado Aguado.

Red Espía dispone, además, de aparatos muy originales. “Una de las cosas más curiosas que tengo es un visor para ver a través de las mirillas. Lo enganchas y ves de fuera hacia dentro, algunos tienen hasta zoom. También tenemos botones con cámaras, relojes que reproducen textos y vídeos, etc. Yo creo que todo es curioso, una persona a la que le guste la tecnología se puede tirar horas viendo aparatos”, ha contado Vladimir Aguado.

“Se ha disparado el precio de cámaras con grabador que puedes llevar encima, como bolígrafos, relojes o tarjetas de identificación y también ha aumentado la venta por el tema del desempleo”, ha dicho Aguado.

La tienda Red Espía, que surgió para la venta de estos aparatos por Internet, acabó abriendo su sucursal en el centro comercial Colombia, en la avenida Bucaramanga. “Fundamos la tienda porque teníamos el problema de que vender por Internet en España es difícil porque la gente no confía y quiere tener un sitio donde se pueda dar la cara. También tenemos mucha otra gente que no quiere ser reconocida y prefiere Internet”, ha contado el fundador de Red Espía.

“Los aparatos son complejos, tecnológicamente muy avanzados. A la gente le gusta verlos, tocarlos, probarlos en la tienda. Aquí tenemos un banco de pruebas”, ha concluído Aguado.

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