Domingo 08 de febrero de 2009
La manifestación en defensa del bilingüismo que se llevó a cabo ayer en Santiago de Compostela se saldó con la detención de tres secesionistas gallegos, acusados de desórdenes públicos. Nada sorprendente. Como de costumbre, fueron estos grupos nacionalistas quienes intentaron reventar un acto al que acudieron miles de personas, que reclamaban algo tan básico como el derecho a poder emplear las dos lenguas oficiales en Galicia, gallego y castellano. Españolas las dos. Y amparadas por el artículo 3 de la Constitución. Por eso, quienes ayer se congregaron en Santiago, lo hicieron cobijados por la razón que da estar en consonancia con el espíritu y letra de la Carta Magna.
Frente a ello, golpes, insultos y lanzamiento de objetos varios. Conviene recordar que el principal reducto del nacionalismo en Galicia, el Bloque Nacionalista Gallego, es socio de gobierno del PSOE, tanto en aquella comunidad como a nivel puntual en sede parlamentaria nacional. Quizá por ello, no se pudo ver a ningún dirigente socialista en la manifestación de ayer. Sí, en cambio, a sus “socios”, arrojando piedras y botellas, y retratándose, por otra parte. Si ante quienes reclaman el ejercicio de un derecho constitucional los nacionalistas radicales reaccionan a golpes, ellos mismos se muestran como son. Ayer se vio cómo se las gastan. En breve hay elecciones autonómicas allí. De los gallegos depende.