Domingo 08 de febrero de 2009
La retirada del ejército israelí de la franja de Gaza no ha traído consigo la estabilidad a la zona. De hecho, el Tshahal ha abandonado sus posiciones, pero Hamas sigue lanzando cohetes contra la población civil israelí vecina. Por fortuna, su impericia ha hecho que no se hayan producido víctimas pero ello no obsta para que sus intenciones sigan siendo diáfanas. Curiosamente, esta actividad de Hamas no ha suscitado reacciones de protesta internacionales, convenientemente orquestadas, como sí lo hace cada acción defensiva de las fuerzas armadas de Israel, las cuales, de momento, se mantienen a la expectativa, pese a las provocaciones de los terroristas de Hamas. Con todo, parece que hay movimientos internos por ambas partes, encaminados a un canje de presos.
En este sentido, conviene recordar que los palestinos encarcelados en Israel han sido detenidos por la comisión de diversos delitos, juzgados y sentenciados. Han tenido un juicio en el que se han podido defender, y el estado que los custodia tiene un gobierno elegido democráticamente. Ese estado, Israel, ofrece el canje de cientos de estos delincuentes -entre los que hay terroristas con delitos de sangre- por un solo soldado suyo, Gilad Shalit, secuestrado por una organización terrorista -Hamas- desde 2006. Son precisamente los terroristas de Hamas los que se apropiaron hace días de la ayuda humanitaria que la ONU había destinado a los habitantes de Gaza, quienes poco o nada pueden hacer ante los desmanes de sus propios paisanos. Quienes, por cierto, utilizan los túneles con Egipto para lucrarse con el contrabando de bienes de primera necesidad, así como para adquirir armas. Por eso mismo es necesario distinguir entre apoyar al pueblo palestino o a Hamas. Sería un buen lema para lucir en las concentraciones pro palestinas; “Palestina sí, Hamas no”, en lugar de tanta alusión a la violencia y descalificaciones múltiples. Pero, curiosamente, fue en la manifestación de apoyo a Israel en Madrid donde se pudo ver ese slogan. Contradicciones de los “pacifistas”.