no daña el medio ambiente
Lunes 09 de febrero de 2009
Un grupo de mujeres de Castellón ha creado una fórmula química a partir de la piel de diferentes frutos que permitirá convertir el aceite de uso doméstico en materia orgánica que no daña el medio ambiente.
Así lo ha explicado la portavoz de este grupo, María José Dolz, quien ha anunciado que la fórmula se comercializará a través de concurso público con la intención de que sean dos empresas con sede en Castellón y una con sede en Cataluña las que pongan en marcha el proyecto.
María José Dolz ha asegurado que de este modo pretenden generar empleo en la provincia de Castellón, y ha argumentado que también se ofrecerá la fórmula a una empresa catalana para que se pueda también comercializar en otra comunidad autónoma.
El proyecto está basado en un recipiente en el que se podrá almacenar el aceite caliente, en lugar de tirarlo a la pila, ha explicado Dolz, y en el que habrá unos polvos que lo solidificarán.
La fórmula química de la composición no ha querido ser revelada por la portavoz, aunque ha dicho que se trata de pieles de diferentes frutos disecadas y trituradas que tienen una capacidad de absorción de 200 por ciento, y que no necesitan que el aceite sea colado con anterioridad para solidificarlo.
Además, ha afirmado que han añadido un componente natural que dará buen olor al aceite tras ser introducido en el recipiente y así "servirá también como ambientador para la cocina".
El coste de fabricación de un bote para una familia de cuatro miembros calculado para ser utilizado durante un mes es de 8 euros, un precio que la portavoz ha considerado "elevado", por lo que ha pedido la colaboración del Ayuntamiento para poder abaratar el producto.
También ha explicado que se fabricarán diferentes tamaños para las diferentes modalidades de familia o dependiendo del consumo.
En cuanto a las empresas que opten a la comercialización mediante concurso público, deberán cumplir como condición que el 0,9 por ciento de los ingresos que obtengan con este producto deberán destinarse a UNICEF.
Y, además, deben contar en sus plantillas con un porcentaje que oscilará entre el 10 y el 30 por ciento de personas con síndrome de Dawn.
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