El primer presiente negro de la historia de los Estados Unidos no podía dejar de mirar con simpatía a Abraham Lincoln, ya que bajo su mandato entró en vigor el decreto de emancipación de los esclavos. Bien es cierto que sólo forzó esa liberación en los Estados sublevados, mientras que en los que le fueron fieles respetó la "peculiar institución", como se llamaba. Pero también lo es que no podía dejar de fijarse en el primer presidente del partido Republicano.
Una calle de Chicago
Pero no sólo ha escogido a Lincoln por el decreto de emancipación, sino por su política económica. Obama ha hecho saber que él está estudiando la política económica de Lincoln para encontrar una guía segura para la suya propia. Segura o no, lo cierto es que los tres ejes de la filosofía de Lincoln van bien con la propia filosofía de Obama.
Por un lado está el proteccionismo, que fue el principal desencadenante de la Guerra entre los Estados (Guerra Civil). Obama ha dado pábulo, aunque para luego desdecirse, a la provisión "buy american" que es igual que el "factor España" de que habla Miguel Sebastián en nuestro país. El segundo es el inflacionismo. Aquí Obama apoya la actuación de la Reserva Federal, y la alienta, para inundar el mercado de "liquidez". El tercero es la inversión pública, o hecha con dinero procedente de los fondos federales, de infraestructuras públicas.
Como la Gran DepresiónEl nuevo presidente prepara el terreno de sus política económica advirtiendo de que su país se enfrenta a una crisis que puede terminar con el propio país. Barack Obama, en un artículo publicado en
The Washington Post y reproducido este martes en
El Mundo, afirma que “En estos momentos, a nadie le cabe la menor duda de que hemos heredado una crisis económica tan profunda y funesta como ninguna otra desde los tiempos de la Gran Depresión”. Pero muchos estadounidenses recordarán que la crisis de 1979 a 1982 la tasa de desempleo rebasó el 10 por ciento, la inflación también alcanzó los dos dígitos y los tipos de interés alcanzaron el 18 por ciento.
No obstante, considera que si él no actúa con decisión, “nuestra nación se va a hundir todavía más profundamente en una crisis a la que, alcanzado un punto determinado, es posible que no seamos capaces de darle la vuelta”. En una rueda de prensa celebrada este lunes, Obama no era tan catastrofista y hablaba sólo de una “década perdida”.
Bush es Hoover; Obama es RooseveltBarack H. Obama ha mostrado su admiración por dos antecesores suyos. Uno de ellos es Abraham Lincoln, de quien este jueves se celebrará su bicentenario, y para cuya política económica se le acuñó por vez primera la expresión “new deal”. Se basó en el proteccionismo, el inflacionismo y la inversión en infraestructuras. El otro es Franklin D. Roosevelt, quien llevó a cabo el “New Deal” con el que se quiso combatir la Gran Depresión que, no obstante, se prolongó durante una década a pesar de los planes de Roosevelt.
Franklin D. Roosevelt
Los dos apostaron por actuaciones sin precedentes por parte del Gobierno Federal y los dos impusieron un ciclo político que llevó a sus respectivos partidos (el republicano de Lincoln y el demócrata de Roosevelt) al poder durante décadas.
Obama, además, hace un paralelismo entre el republicano Herbert C. Hoover, a quien le estalló la crisis de 1929, y George W. Bush, quien presidía la nación cuando se desató la crisis subprime. Pero en los dos casos, Hoover y Bush, los republicanos apostaron, como sus sucesores, por una actuación fuerte por parte del Gobierno federal. Obama, sin embargo, achaca la crisis actual exactamente a lo contrario. Por eso rechaza las “críticas equivocadas a este Plan por parte de quienes se han hecho eco de teorías fracasadas” que “han contribuido a meternos en esta crisis”.
Un cambio de eraA pesar de la pretensión de introducir una política nueva (en una referencia clara al New Deal), que supere “las batallas ideológicas de siempre”, lo que conocemos del plan de Obama son medidas aplicadas de antiguo, como las desgravaciones fiscales para el 95 por ciento de los trabajadores. O la pretensión de “crear puestos de trabajo (…) mediante la reconstrucción de carreteras, puentes y diques”, “la planificación de una red eléctrica inteligente y la conexión de todos los rincones del país a la superautopista de la información”.
La respuesta a la situación actual no está en la propia sociedad, en las empresas, en los trabajadores, en la cooperación internacional por parte del comercio. Según dejó claro Barack Obama en una conferencia de prensa celebrada este lunes, “el Gobierno Federal es la única entidad que cuenta con los recursos que pueden sacudir nuestra economía, y darle vida”. Obama quiere imprimir un cambio de era. Dejar atrás el liberalismo económico, en línea con lo iniciado por George W. Bush, y producir, como Lincoln, como Roosevelt, un cambio de ciclo político que permita al partido demócrata varias décadas de permanencia en el poder.