en el teatro real desde el día 13
Miércoles 11 de febrero de 2009
El Teatro Real continúa con el compromiso adquirido hace 12 temporadas de acoger un estreno absoluto cada dos años, y esta vez le ha tocado a "Faust Bal".
No es la primera vez que Arrabal se introduce en el mundo operístico. El autor ya ha escrito otros libretos, a los que considera cartas de amor, y esta mañana ha asegurado que está conmovido y entusiasmado por participar en una creación de altura mundial que, además, se estrena en una ciudad como Madrid, de la que opina que está viviendo un auténtico Renacimiento. En esta ocasión, el escritor ha querido reinventar el mito de Fausto, con una acción que se desarrolla en un punto indeterminado del tiempo y el espacio en el tercer milenio, en el que se ponen de manifiesto las dualidades que configuran la existencia del ser humano, como el bien y el mal, y las consecuencias globales de las decisiones individuales. Y en este marco se vive también la confrontación entre el mundo masculino y el femenino, convirtiendo a este último en elemento vital y redentor.
Para una mejor comprensión de lo que sucede en una obra que, para Font, no hace ninguna concesión, pero sí extiende una mano al espectador, el director de escena ha creado un espacio común que alberga a su vez muchos espacios, con una parte más elevada donde se encuentra Dios, y una baja, el infierno, en la que ha situado a la Tierra. De esta forma, los símbolos han jugado un papel fundamental en la creación de Joan Font y de su equipo, inspirado en fuentes tan dispares como el barroco o el mundo del cómic.
Por su parte, Leonardo Balada, para quien, a pesar del enorme trabajo que conlleva, “una vez que haces una ópera ya no puedes pensar en parar de hacer más”, ha asegurado que la obra se mueve en los extremos y que tanto su música como su libreto están llenos de un torrente de exageraciones y de contrastes que fluctúan desde lo grotesco a lo tierno y casi místico. El compositor no ha dudado en calificar Faust-bal como una “obra de locos” a la que él, Font y Arrabal han dedicado casi tres años y que resulta muy distinta de lo que se espera de una ópera. Un misterio que se desvelará dentro de dos días.
TEMAS RELACIONADOS: