Opinión

La crisis global impactará en América Latina

Alieto Guadagni | Miércoles 11 de febrero de 2009
Según las últimas proyecciones del FMI este año el crecimiento del PBI mundial será apenas del 0,5 por ciento, es decir la tasa más baja que se registra desde la Segunda Guerra. El año pasado el PBI mundial había crecido 3,4 por ciento. Esta proyección representa una revisión a la baja de casi 2 puntos del PBI con respecto a las estimaciones realizadas hace muy poco (noviembre del 2008). La principal caída corresponderá a los países desarrollados, cuyo PBI se prevé disminuirá el 2 por ciento este año, es decir la primera contracción global desde la postguerra. El mundo en desarrollo podría seguir creciendo, pero menos ya que apenas aumentara su PBI en un 3,3 por ciento, es decir la mitad del crecimiento del 2008. El FMI estima que África crecerá un 3,3 por ciento, Medio Oriente un 3,9 y Asia un 5,5 por ciento liderada por China (6,7) y la India (5,1). Como se aprecia el Asia emergente es la esperanza que esta crisis global no abata el PBI en todo el planeta.

El pronóstico más sombrío se refiere a América Latina donde se espera un crecimiento del PBI de apenas el 1,1 por ciento. El FMI prevé que Brasil siga creciendo pero apenas un 1,8 por ciento, Argentina quede estancada y el PBI de México caiga un 0,3 por ciento. La economía mexicana tendrá que absorber el costo de su gran vinculación comercial a través del Nafta con un Estados Unidos cuyo PBI se prevé caerá un 1,6 por ciento. Si pretendemos ir mas allá de estas proyecciones de corto plazo del FMI con respecto a América Latina tenemos que prestar atención a factores claves de la inserción de cada país en el mundo, y esto exige considerar las corrientes de inversiones productivas, la solidez financiera y la evolución de las exportaciones.

El año pasado, América Latina recibió inversiones directas externas por 82.000 millones de dólares, un 14 por ciento por encima del nivel del año 2000, cuando Argentina era el tercer país receptor de inversiones con alrededor de 10.000 millones, superada entonces únicamente por Brasil y México. Pero el año pasado no fue bueno para Argentina que apenas recibió inversiones productivas por 5000 millones, un nivel no solo inferior al de México y Brasil, sino que ahora también inferior al de Chile, Colombia y Perú. Si las inversiones externas se expresan en función del PBI Argentina aparece rezagada en la posición 21, sobre un total de 26 países de América Latina. Esto evidencia una marginación de las grandes corrientes de inversiones globales esenciales para la modernización productiva y el avance tecnológico. Esta marginación es un obstáculo a los esfuerzos que se realizan para capear el temporal

Veamos ahora la posición de cada país frente a la capacidad de financiamiento externo. Un indicador de la solidez financiera es el índice de riesgo país del JP Morgan, que mide los costos del endeudamiento publico. Por debajo de los 600 puntos encontramos a Chile, México, Perú, Brasil, Colombia y Uruguay. Por encima de los 1500 se ubican Argentina y Venezuela. La situación de Ecuador con respecto a su deuda hizo trepar el riego país de esta nación por encima de los 3800 puntos.

En el 2008 la evolución de los precios de las exportaciones e importaciones determinó una mejora del 5 por ciento para el conjunto de la región, una cifra que duplica la del año anterior. Según la CEPAL este fue el séptimo año consecutivo en que América Latina registra mejoras en sus términos de intercambio, alcanzando un importante incremento respecto de 2001 del 28 por ciento. Pero como los altos precios para las exportaciones son cosa del pasado ahora el camino a recorrer es más arduo ya que habrá que incrementar la producción exportable. Para esto es necesario comenzar a eliminar los impuestos a las exportaciones que son buenos para recaudar mucho en el corto plazo pero al mismo tiempo son la mejor receta para la parálisis de las inversiones productivas. Los gravámenes al comercio exterior en Argentina superan en 7 veces a los del Brasil y en 8 veces a los de Chile.

La mejor manera de superar esta crisis global es fortalecer la inserción internacional de cada país no solo en América Latina sino en el mundo. Para ello es necesario mejorar la competitividad de las exportaciones y también las perspectivas que se abren a las inversiones. Como el ciclo económico apunta a la recesión es recomendable implementar una política anticíclica, estimulando la demanda global que mayor impacto tenga en el largo plazo sobre el aumento del empleo y la producción.

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