Isabel Gómez Acebo | Miércoles 11 de febrero de 2009
Un curioso artículo del Financial Times del pasado fin de semana habla del Papa al que llama el rottweiler herido de Dios. Justifica el título diciendo que Benedicto XVI pudo atacar a los teólogos liberales de la Iglesia sin problemas. En cambio, el pontífice tímido se ha quedado muy herido ante la reacción mundial que ha tenido alguna de sus decisiones.
Nada le hacía suponer que el levantamiento de la ex comunión al grupo del fallecido Lefebvre le iba a producir tantos problemas. La crítica del periódico era, sobre todo, contra el pequeño grupo de colaboradores que le rodea. Ya que una conferencia que pronunció en Regensburg en el 2006 le había costado muchas explicaciones al Islam. En sus palabras algunos pudieron interpretar que los seguidores de Mahoma eran dados a la violencia. Con este precedente su entorno debía de ser más precavido a la hora de tomar acuerdos
El obispo Williamson que ha negado las dimensiones del Holocausto recientemente ya lo había hecho en otras ocasiones con lo que no se puede negar desconocimiento. Hoy, no hay más que introducir un nombre en internet, para saber toda la biografía de la persona.
Parece cierto que el Papa está rodeado de una camarilla muy reducida y muy conservadora. Su segundo de a bordo, el cardenal Bertone, estaba de gira por Méjico y España. Una ausencia que aprovechó el cardenal Darío Castrillón, muy afín a los lefebvristas, para conseguir su rehabilitación. Otros dicen que es Bertone el culpable pues no deja que voces disidentes le lleguen al Papa. De hecho muchos cardenales se quejan de no haber sido consultados.
Imagino que la nueva lección les hará ser más precavidos en el futuro. Deberán aumentar el grupo de los elegidos y, a ser posible, nombrar alguna persona que no sea de la misma cuerda. Son éstos los únicos que pueden advertir de los males que acarrean decisiones que a los otros pueden parecer obvias.
El artículo termina con unas curiosas declaraciones del Papa cuando todavía era cardenal. Contestó a una pregunta de su entrevistador que él era como el cellista Rostropovich, nunca leía sus críticas. De momento me parece que ha cambiado de idea ya que acaba de dar explicaciones a la Sra. Merkel. De todos los males puede salir algo bueno.
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