Lunes 16 de febrero de 2009
Un número considerable de andaluces se echaron ayer domingo a la calle, para manifestarse contra la actual situación de desempleo que tanto afecta a su comunidad. No en vano, Andalucía cuenta con 850.000 personas en paro, con lo que eso supone. Pero lo llamativo de esta manifestación fue que la convocase el PP. Y que a ella acudieran miles de personas, más todavía. Efectivamente, el hecho de que el Partido Popular decidiera tomar la iniciativa en un asunto que tradicionalmente ha sido coto exclusivo de la izquierda supone todo un acierto para un partido que pasa por momentos de desconcierto. Conflictos sociales, medio ambiente y muchas otras materias no deberían ser patrimonio de ninguna formación política; antes al contrario, todas ellas deberían tener un frente de actuación común.
Con todo, resulta chocante que la primera movilización pública en demanda de más empleo la lleve a cabo el centro derecha, y no los sindicatos, que ni están ni se les espera. Pocas veces en la historia económica de España habrá habido una coyuntura tan propicia para la acción sindical. ¿Y Comisiones Obreras, y UGT? Ni rastro. Sirva por tanto el ejemplo de Málaga para desterrar definitivamente uno de esos decimonónicos clichés que atribuían a la izquierda la representación única de los trabajadores. La crisis afecta a todos por igual, con independencia de su ideología. Y uno de los sempiternos problemas de la derecha ha sido su enorme carga de complejos. Manifestarse contra el desempleo, consiguiendo además una movilización considerable, es una excelente forma de ahuyentarlos, así como un paso adelante en la modernización de un partido cuyo fuerte no es precisamente la conexión con la gente. Un buen paso, en suma: que en España exista una oposición fuerte y decidida está en el interés general de la ciudadanía, no sólo en el de los populares.