Opinión

UN ANTOJO DE ZAPATERO NOS CUESTA UN OJO DE LA CARA

Luis María ANSON | Lunes 16 de febrero de 2009
Ya sabemos lo que ha costado a los españoles el antojo de Zapatero de sentarse en el G-20. Ciertamente si el G-8 se ampliara al G-10 nos correspondería un lugar en él. El G-20 es otra cosa pero el faro de la Alianza de las Civilizaciones creyó que el mundo debía recibir su luz en el G-20. Movilizó al Rey, intrigó como un poseso y finalmente consiguió que Sarkozy le cediera una silla de segunda en la reunión del G-20.

     El antojo zapateresco nos ha costado un ojo de la cara. El presidente circunflejo pagó por la silla la integración en Airbus de la División de Aviones de Transporte Militar cuya fabricación se trasladará a Toulouse. Ha comenzado ya el desmantelamiento de la industria aeronáutica española, de larga y fecunda tradición, a favor de Francia. Cerca de 5.000 puestos de trabajo de alta calificación peligran y 45.000 empleos ligados a la industria auxiliar están en cuarentena.

     El diario ABC subrayaba hoy en un editorial que el pago por la silla francesa del G-20 no ha salido muy caro. “Pueden existir criterios empresariales -escribe ABC- pero decididamente la operación tiene todo el aire de haber aprovechado el pago por el favor recibido”.

     Al ludópata político que nos gobierna se le ha llamado justamente Zapatero I el de las mercedes. Su antojo de sentarse en una silla del G-20 para fastidiar a Bush va a suponer un considerable deterioro para la industria aeronáutica española.



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