Román Cendoya | Lunes 16 de febrero de 2009
En el raro ambiente en el que se celebran las próximas elecciones de Galicia y País Vasco, los líderes nacionales contribuyen de manera especial a que el debate electoral esté muy lejos de la realidad de los territorios que votan. En esta campaña no se está aportando nada al debate real sobre las necesidades de los ciudadanos. Un problema que suelen tener algunas elecciones autonómicas es que el discurso nacional eclipsa el debate territorial. En estas elecciones no está sucediendo eso. El debate electoral se está desarrollando en clave personal y de destrucción entre partidos. Terriblemente empobrecedor. Los esfuerzos de los cabezas de cartel en Galicia y Euskadi no llegan a los ciudadanos, porque los líderes nacionales están aprovechando las elecciones para desarrollar su destructiva guerra. Muy edificante.
La distancia entre ciudadanía y clase política aumenta día a día. Y cada día 7.000 parados más. A Zapatero lo que le preocupa es la situación interna del PP. Parece que su angustia por los supuestos líos internos en el PP le está provocando trastornos en el sueño. Zapatero se ha convertido en el militante más forofo del partido de Rajoy. Con 7.000 nuevos parados cada día, todo el mundo entiende que Zapatero tenga esa preocupación. Cualquier cosa vale para no enfrentarse con la realidad. En este desparrame político, lo que jamás habría imaginado es que Zapatero llegara a reconocer que la solución de la crisis está en el Partido Popular. Su intervención del domingo por la mañana en A Coruña lo dejó bien claro, cuando dijo que el PP tenía que arreglar sus problemas internos porque para salir de la crisis es necesario que se arregle el PP y todos puedan “arrimar el hombro”. ¿Quién tiene el BOE? ¿Quién es el que tiene capacidad legislativa para abordar las reformas necesarias? ¿El PP, que es la oposición? Una prueba más de que Zapatero es incapaz de reconducir la crisis que destruye, con él de Presidente, 7.000 puestos de trabajo al día.
Rajoy, a la defensiva, habla sin parar de la cacería en Jaén. Como todos sabemos, las cacerías de Jaén son la primera preocupación de los ciudadanos vascos y gallegos. En ambos territorios no se habla de otra cosa. Los muflones nos tienen en un sinvivir.
Me sorprende mucho la afición a la caza del PSOE cuando está en el poder. La imagen pura del franquismo. Bermejo y Garzón a por el muflón, el venado y los “cerdos”. Y Rubalcaba a la caza del inmigrante, mediante instrucciones policiales exigiendo un número de piezas semanales en función de la ubicación de la comisaría. Además, siguiendo el modelo de la caza mayor, tienen establecido un ranking en la persecución del inmigrante. Puntúa más “cazar” marroquíes que ecuatorianos, porque expulsar a los segundos es mucho más caro. Es intolerable tratar así a seres humanos. Es indecente desarrollar políticas de apertura de fronteras con “efecto llamada”, para pasar inmediatamente a la persecución abusiva. No se puede pasar, con nocturnidad y secretismo, del público “papeles para todos” al oculto “a por ellos”. Hace un año había ministros que nos contaban que España necesitaba quince millones de inmigrantes. Y ahora, en un clima de pánico, mandan a la policía a que los detenga. Muy “progre”, muy izquierda. Si el gobierno de Aznar hubiera dado la orden a las comisarías, los zerolos de turno y los titiriteros estarían incendiando las calles. Pero si lo hacen los suyos, dan por bueno la caza al inmigrante o la restauración de la esclavitud.
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