América

Chávez y su “victoria”: Venezuela, un país dividido

Análisis

Lunes 16 de febrero de 2009
El resultado del referéndum ha confirmado la profunda división de la sociedad venezolana, la polarización nacional y la situación general de descontento. Por Andrea Donofrio

Hugo Chávez lo consiguió: al segundo intento, el 54,85% de los venezolanos votó a la reforma constitucional que le permitirá presentarse a la reelección sin límite en el futuro. Como consecuencia, Venezuela se suma a Cuba en los países de América Latina en el “privilegio” de tener esa posibilidad en sus constituciones.

El pasado domingo, el presidente Chávez sometió a referéndum una reforma de la Constitución para presentarse a la presidencia cuantas veces quiera. De esa manera, el cambio constitucional permite al líder socialista ser reelegido Jefe de Estado en 2012, 2018, 2024…hasta que pierda una elección o culmine con su “proyecto socialista”.

La propuesta que ya se sometió en la consulta popular de 2007, ocasión en la que fue rechazada, abre una nueva etapa en la historia política de Venezuela. Según el presidente venezolano, la victoria de ahora “abre las puertas de un tercer periodo revolucionario, que va desde 2009 al 2019 con un único camino: ¡El socialismo! ¡La construcción de la verdadera democracia socialista!”

En el referéndum participaron un 67% de los venezolanos, registrando un alto tasa de abstención (una de las más altas de los últimos procesos electorales). La jornada electoral se llevó a cabo sin mayores incidentes. Medios de comunicación nacionales reportaron algunos hechos aislados: cerca de 71 personas fueron detenidas por delitos electorales como la destrucción del material, el intento de votar dos veces o de obstruir a otras personas a participar.

Efe


Una sociedad dividida
La victoria del presidente de Venezuela es consecuencia de la estrategia gubernamental, caracterizada por una campaña electoral breve, millonaria y abusiva. El actual mandatario se ha preocupado de crear un clima de violencia e intimidación permanente. La población salió a votar con una mezcla de miedo, temor, desánimo y preocupación. Esta vez, Chávez ha movido toda la poderosa maquinaria electoral, buscando votos donde sea. Grupos de personas, cercana al oficialismo, se han “preocupado” de acompañar a los vecinos perezosos, de realizar un control puerta por puerta, de presionar la gente a que votase .

Además, los venezolanos parecen agotados de tantas elecciones: desde que Hugo Chávez asumió la presidencia hace 10 años, Venezuela ha celebrado 15 elecciones y referendos. Eso sin tener en cuenta que el gobierno ha planteado cada una de ella como una “batalla campal”, una contienda militar en la que se olvidaba que el arbitro, el garante de la imparcialidad, se convertía en contundente y protagonista directo de la contienda.

Mientras el mismo Chávez vitoreaba desde el “Balcón del pueblo” en el Palacio de Miraflores que “el pueblo unido, jamás será vencido”, el presidente debería preocuparse de la bipolarización de la sociedad, de la división en dos bloques. La primera reflexión que se desprende del resultado del Referéndum es que Venezuela sigue siendo un país dividido en dos: dos bandos peligrosamente enfrentados que dividen el país y se contraponen claramente. Es probable que el “conflicto de baja intensidad” que ha venido desarrollándose desde el 2000, se vaya acrecentando, sobre todo si el mandatario prevé realizar los cambios prometidos. Por eso, seria deseable que se abriese una nueva etapa en Venezuela, donde la reconciliación, la paz y la no violencia sean los valores aceptados, defendidos y propagados por el poder Estatal.

Futuro de Venezuela
Sus primeras palabras demuestran la voluntad de “retomar y profundizar” el Socialismo del siglo XXI: ahora, Chávez se siente fuerte, cree en poder contar con el apoyo ciudadano, de haber revertido la derrota de 2007.

De hecho, el presidente venezolano afronta los próximos cuatro años de Gobierno fortalecido por ese resultado y decidido a radicalizar y profundizar su revolución. Sin embargo, es previsible que los cambios prometidos no sean realizado de forma rápida: como ya hemos indicado, la victoria trae una enseñanza, es decir que casi la mitad del país no está de acuerdo con su forma de gobernar. Los venezolanos parecen atemorizados por su campaña agresiva, preocupados por la galopante inflación y cansados por la inseguridad ciudadana.

Por eso el presidente deberá enfrentarse a grandes desafíos: relanzar la economía nacional e intentar cicatrizar la brecha que se ha creado dentro de su partido entre las bases y los nuevos ricos surgidos a la sombra del poder. Debe preocuparse por la economía nacional y la inflación: como han confirmado por varios analistas económicos, la crisis golpeará Venezuela duramente a partir de finales de año.

Es probable que el mandatario se aproveche de ese resultado para realizar cambios políticos de gran importancia, incluyendo la reforma constitucional desestimada hace dos años o la extensión del mandato presidencial a 10 años. Es cierto que el presidente se aprovechará de los próximos cuatro años para afianzar su poder y aniquilar o eliminar la oposición.

La oposición
El bloque de la oposición contra Chávez debe reflexionar sobre el acontecimiento de forma objetiva, partiendo de la base de que no esta en rodilladebilitada ya que puede contar con el respaldo de un 45% de los votos. Estos votos van capitalizados para los futuros procesos electorales. Debe sentirse alagada por un resultado conseguido en una contienda “injusta” ya que uno de los bloques cuenta con los recursos de un Estado: donde uno de los contendientes hace del abuso del poder su arma estratégica y donde el ventajismo oficial es tan evidente.

Efe


De cara a los siguentes cuatro años la oposición debe preocuparse de organizarse, de ampliar su espacio dentro del Asamblea, “retomando los espacios publicos perdidos en 2005. Los líderes deben concienciarse de cúal son sus fallas: mientras el gobierno lo está haciendo bien (aunque de forma discutible), la oposición debe analizar donde están sus límites. Por eso en primer lugar debería elegir un candidato de consenso, que goce de amplia popularidad y que pueda hacer frente en las urnas al locuaz y “todopoderoso” Hugo Chávez.

Los dirigentes opositores no deben perder el espíritu de lucha cívica de la sociedad democrática y preocuparse de devolver la fe a una sociedad desconfiada que ya no cree en la vía electoral. A pesar de la enorme desproporción de los medios de que dispone el Gobierno, la oposición debe seguir con su trabajo cotidiano de captación y explicación de los fallos del régimen chavista.

Conclusión
Se espera que el intento de Chávez de perpetuarse al poder de forma vitalicia y acaparando todos los poderes estatales sea considerado como anacrónico: en el siglo XXI, con la división del poder como valor aceptado por todas las sociedades modernas, nadie puede ejercer su poder sin un límite en el tiempo. Sin embargo, el presidente de Venezuela está actuando de forma astuta y demagoga para legitimar sus actos en el pueblo, aunque viole constantemente las reglas del juego democrático. La pregunta que se ha sometido a votación del pueblo venezolano era extremamente difícil de entender, planteada de modo que la gente tuviese dificultad de comprenderla con el propostio de que una respuesta afirmativa pareciese la más correcta.

Finalmente, Chávez ha demostrado una vez más como la consulta popular puede ser utilizada por los regimenes antidemocráticos o dictatoriales para justificar la base de su sistema. Aunque sea en forma de plebiscito.

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