Una de sus figuras más emblemáticas del régimen de los Jemeres Rojos en Camboya, Kaing Guek Eav (en la foto) se enfrenta este martes a un tribunal respaldado por la ONU por su participación en el genocidio que acabó con la vida de 1,7 millones de personas.
Casi 30 años después de la caída del régimen de los Jemeres Rojos en Camboya, Kaing Guek Eav (en la imagen), más conocido como Duch, una de sus figuras más emblemáticas por su participación en el genocidio se ha enfrentado este martes al tribunal respaldado por Naciones Unidas que lleva años preparando el proceso contra los antiguos líderes de un régimen que acabó con la vida de 1,7 millones de personas, la mayoría torturados o por enfermedades o inanición.
Otros cuatro ex dirigentes, todos ellos ancianos que han permanecido ocultos durante más de 20 años, están a la espera de juicio acusados de la exterminación de 1,7 millones de personas hace tres décadas. Duch ha sido el primero de los ex miembros de los Jemeres Rojos en sentarse en el banquillo de los acusados por los cargos de crímenes contra la Humanidad en su papel de director del centro de interrogatorios y torturas S-21.
El tribunal internacional auspiciado por Naciones Unidas a empezado a juzgar por genocidio este martes al jefe de la cámara de tortura del Jemer Rojo. Éste fue el comandante de la prisión de Tuol Sleng, por la que pasaron unas 14.000 personas para ser interrogadas, torturadas, y ejecutadas entre los muros del recinto o en el campo de exterminio de Choeung Ek, a unos 15 kilómetros de Phnom Penh. Además, dirigió durante la guerra que precedió a la victoria del grupo maoísta, en abril de 1975, las prisiones M-13 y M-99, situadas en la jungla del noroeste de Camboya y alejadas del frente.
Duch fue trasladado al edificio del tribunal desde el cercano centro de detención en un coche blindado, protegido por un convoy de vehículos cargados de miembros de las fuerzas de seguridad.
Con el rostro enjuto y su mirada desvaída, Duch se sentó en el banquillo de la sala de vistas del tribunal, protegida por cristales blindados, y en la que desde hacía unas horas cerca de medio millar de personas, casi la mitad extranjeras, aguardaban su llegada al edificio del tribunal.
Entre los asistentes a la sesión, y además de los abogados de la acusación y la de defensa, se encontraban cerca de sesenta camboyanos que intervendrán como testigos, muchos de ellos de la etnia cham, que fue perseguida con ferocidad por el régimen del Jemer Rojo.
"La primera vista representa la realización de los notables esfuerzos para constituir un tribunal justo e independiente que intentará juzgar a aquellos que ocuparon posiciones de liderazgo y a los que tuvieron mayor responsabilidad en las violaciones de las leyes camboyana e internacional", dijo el juez Nil Nonn, al declarar abierto el juicio contra Duch.
El portavoz gubernamental camboyano, Phy Sophan, dijo a Efe que "es un día importante para Camboya y también para las personas de todo el mundo que defienden el respeto de los derechos humanos", a la vez que aseguró que no habrá intervención del Gobierno en los juicios contra los jemeres rojos.
La primera vista del juicio al comandante de Tuol Sleng (Árbol de la fruta venenosa), o S-21, tiene como objetivo sentar los procedimientos y fijar el orden de comparecencia del acusado y de los testigos que declararán en las sesiones, que se prevé que empezarán a mediados de marzo.
Pol Pot
Los Jemeres Rojos, liderados por Pol Pot (en la imagen de la izquierda), lideraron entre 1975 y 1979 un régimen de corte maoísta en Camboya. Su ideología mezclaba una interpretación muy particular y de extrema izquierda del maoísmo, centrándose en su exaltación del campesinado, con las ideas anticolonialistas propias de las guerras de liberación nacional.
A pesar de la espeluznante cifra de muertos (1,7 millones), sólo otros cuatro influyentes ex dirigentes del régimen maoísta están encarcelados y acusados de cometer crímenes similares a los imputados a Duch, quien ha admitido su culpabilidad y aceptado su responsabilidad por las acciones que llevó a cabo.
Según los expertos, la defensa de Duch expondrá el argumento de que su cliente obedecía la orden dada por la cúpula del Jemer Rojo de que "cualquiera que sea detenido tiene que morir", e intentará responsabilizar de sus acciones a Nuon Chea, a quien informaba directamente de su gestión al frente del penal de Tuol Sleng.
Los otros acusados son el ex viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores, Ieng Sary, de 83 años, su esposa, Ieng Thirit, de 76 años, quien era titular de Asuntos Sociales, y el que fue presidente del régimen de Kampuchea Democrática, Khieu Samphan, de 77 años.
La creación del tribunal internacional fue acordada en 2003, después de varios años de difíciles negociaciones entre Naciones Unidas y el Gobierno de Camboya, que lo administran conjuntamente y han introducido elementos de la legislación internacional y nacional.
Desde que inició los procedimientos judiciales, el tribunal auspiciado por la ONU ha sido blanco de críticas por comprometer los estándares de la justicia internacional y por su vulnerabilidad a la manipulación por parte del primer ministro y "hombre fuerte" de Camboya, Hun Sen, quien desertó del Jemer Rojo para unirse a las tropas de Vietnam que invadieron Camboya.
"No confío en que los juicios hagan justicia", señaló Sokham, de 74 años, un camboyano de a pie que viajó a Phnom Penh desde su ciudad de Batambang, para asistir a la primera vista.
GenocidioEl régimen prohibió todo signo de modernidad en el país. Las ciudades fueron desalojadas por la fuerza y los camboyanos fueron obligados a trasladarse a campos de trabajo. Según las cifras que se manejan, la población de la capital, Phnom Penh, descendió de dos millones a 25.000 en sólo tres días.
El dinero quedó prohibido y el banco central desapareció. También se prohibieron los coches y el carro de bueyes fue instaurado como vehículo oficial del país. Los Jemeres Rojos abolieron la propiedad privada, prohibieron la religión, aislaron al país cortando las comunicaciones con el exterior y eliminando el servicio postal, suprimieron la educación y clausuraron los hospitales.
Todas aquellas que llevaban gafas o que hablaban un idioma extranjero o los que tenían una enseñanza superior debían ser "reeducados" y muchos fueron asesinados por ser considerados enemigos de la revolución que lideraba Pol Pot, quien murió en 1998 en su exilio en la selva.
Centro de torturasEn la capital se instauró el centro S-21, donde Duch, ahora de 66 años, supervisó supuestamente la tortura y exterminio de unos 16.000 hombres, mujeres y niños. La mayoría de las víctimas fueron forzadas a confesar una serie de crímenes --como ser espías de la CIA--, antes de ser masacradas y enterradas en los tristemente conocidos como 'campos de la muerte'.
"Quiero preguntarle por qué mató a su propia gente y por qué me torturó", declaró a la agencia Reuters Chum Manh durante una visita al centro escolar en el que se ha convertido la prisión S-21. Chum es uno de los 14 supervivientes del centro en el que unas 16.000 personas fueron torturadas antes de ser trasladadas a los campos de exterminio a las afueras de Phnom Penh.
Chum Manh, quien ahora tiene 78 años, cuenta que era mecánico de coches cuando fue detenido por las autoridades del régimen. Acusado de ser espía de la CIA, fue encerrado en una celda minúscula, con espacio sólo para una cama, encadenado con grilletes y torturado casi a diario. "Una vez me fustigaron 200 veces con alambres electrificados", afirma.
"Mataron a mi mujer y mi hijo. Incluso mataron a niños de tan solo meses de edad", añade Chum, quien señala que el "odio" que siente hacia los Jemeres Rojos le hace desear que ejecuten a Duch, pero remarca que esto "no es aceptable" en el budismo, la religión que practica. Por lo tanto, cree que el tribunal debe ser "indulgente" con el ex director de la prisión S-21 si éste "cuenta la verdad sobre el régimen".
Todo este horror ha quedado perfectamente ejemplificado en los museos que se han abierto en distintos puntos de Camboya para recordar lo que ocurrió. Por ejemplo, en la ex prisión y en el 'campo la muerte' de Choeung Ek, a 15 kilómetros de la capital, se exhiben los cráneos de los fallecidos (imagen de arriba) para que no se olvide este negro capítulo de la Historia.
Tribunal respaldado por la ONUUno de los fiscales que han trabajado en la recopilación de testimonios sobre el genocidio perpetrado en Camboya, William Smith, resaltó el carácter simbólico del juicio. "Es un día muy importante para los tribunales. Por primera vez alguien va a tener que rendir cuentas por las atrocidades cometidas por los Jemeres Rojos", señaló.
Sin embargo, algunos dudan de que los otros cuatro ex dirigentes que gobernaron junto a Pol Pot y que están actualmente detenidos se vayan a enfrentar a los tribunales. Entre ellos se encuentran el 'hermano número dos' y mano derecha de Pol Pot, Nuon Chea, así como el ex presidente Khieu Samphan, de 78 años, el que fuese ministro de Exteriores Ieng Sary y la mujer de éste último, ex ministra de Asuntos Sociales, Ieng Thirith.
A diferencia de Duch, quien confesó sus crímenes después de convertirse al cristianismo alegando que sólo cumplía órdenes, el resto de los acusados insiste en que no cometieron ninguna irregularidad. Hasta el momento se desconoce cuando serán procesados.
También existen dudas respecto a la credibilidad del tribunal, formado por 17 juristas camboyanos y 12 extranjeros, después de que un abogado extranjero recomendase una investigación sobre otros seis sospechosos. Además, pese a los esfuerzos públicos por informar a los camboyanos acerca del tribunal que procesará a los acusados, una reciente encuesta de Centro de Derechos Humanos de la Universidad de California señala que el 85 por ciento de los encuestados tenían "poco o ningún conocimiento" sobre el tribunal.
"Este tribunal no tendrá éxito, no importa cómo de bueno sea el proceso, si la gente de Camboya no conoce y entiende lo que se está haciendo", indica Heather Ryan, observadora de la Iniciativa Abierta para la Justicia Social en el tribunal.
DesconocimientoSeng Nary, una estudiante de 18 años que sólo ha oído hablar de los Jemeres Rojos por sus padres, admitió que sabe muy poco sobre el tribunal auspiciado por la ONU que juzgará a los hasta ahora cinco ex miembros del régimen. "He visto algo en la televisión sobre el tribunal de los Jemeres Rojos, pero eso es todo", afirmó.
Casi 30 años después de la caída del régimen de Pol Pot, muchos jóvenes camboyanos que nacieron después de 1979, como Seng Nary, conocen muy poco la historia de uno de los capítulos más oscuros del siglo XX y que ocurrió precisamente en su país.
"Cuando preguntamos a los estudiantes acerca del genocidio de los Jemeres Rojos, no creen en ello y creen que se trata de ficción", explicó a Reuters el viceministro de Educación de Camboya, Ton Sa Im. "Pero ahora, cuando ven que Naciones Unidas ayuda a Camboya a llevar a juicio a los Jemeres Rojos, comienzan a creérselo", añadió refiriéndose al proceso judicial que comenzará mañana.
Para acabar con el desconocimiento, el Gobierno ha editado un libro de texto sobre el régimen de los Jemeres Rojos para que los más jóvenes conozcan en profundidad lo que ocurrió en su país entre 1975 y 1979. Más de medio millón de copias del libro de texto sobre la dictadura serán distribuidos por todo el país, donde más de la mitad de sus 14 millones de habitantes nacieron después de la caída del régimen, con la invasión de las tropas vietnamitas.
"Por primera vez en la Historia de Camboya, el genocidio será enseñado en los institutos", destacó Youk Chhang, director del Centro de Documentación de Camboya (DC-Cam), con sede en Estados Unidos y uno de los que posee información más completa sobre las atrocidades cometidas por los Jemeres Rojos.