Tras los resultados forenses
Miércoles 18 de febrero de 2009
El ministerio fiscal de Zúrich ha decidido abrir una investigación penal contra la brasileña Paula Oliveira, quien denunció haber sido víctima de una agresión racista, por ser "sospechosa" de haber inventado la historia.
El ministerio fiscal de Zúrich ha decidido abrir una investigación penal contra la brasileña Paula Oliveira, quien denunció haber sido víctima de una agresión racista, por ser "sospechosa" de haber inventado la historia.
La fiscalía indicó, en un comunicado, que el tribunal de distrito de Zúrich ha atribuido a la joven brasileña, de 26 años, un abogado de oficio. Oliveira no podrá abandonar la Confederación Helvética mientras dure la investigación, agregó el ministerio público, pero señaló que al mismo tiempo seguirá su curso la denuncia por agresión presentada por la ciudadana brasileña.
La joven abandonó anoche la clínica de Zúrich en la que convalecía desde el pasado día 9 de las heridas causadas, según ella, por una agresión neonazi, pero que en realidad se autoinfligió, según aseguraron expertos forenses. Según el relato de la joven, tres cabezas rapadas la atacaron y le marcaron todo el cuerpo con un objeto cortante y le grabaron sobre la piel la siglas SVP, que son las iniciales en alemán del partido ultraderechista suizo.
También aseguró que a causa del ataque había tenido un aborto del hijo que esperaba, algo que también ha sido refutado por los expertos forenses, que aseguraron que la mujer no estaba embarazada en el momento de la agresión. La noticia captó rápidamente la atención de la opinión pública de Brasil y movilizó a la clase política, particularmente al Gobierno, que expresó formalmente su preocupación a las autoridades suizas por este caso.
Los familiares de la denunciante informaron en Brasil que ella había sufrido más de cien pequeñas heridas cortantes y golpes por todo el cuerpo, y denunciaron las connotaciones racistas del hecho. El padre de Oliveira, Paulo Oliveira, confirmó ayer a los periodistas que su hija había regresado a su domicilio, lo que confesó que "es un alivio para mí y un problema menos". La joven fue sacada de la clínica por una puerta trasera para evitar que la abordaran los periodistas. El padre dijo que la joven, abogada de profesión y residente en Zúrich, "sigue conmocionada".
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