Sociedad

Los agresores narcotizan a sus víctimas en una de cada cinco violaciones

Drogadas y violadas

Jueves 19 de febrero de 2009
Las drogas habitualmente utilizadas con este fin son psicofármacos como las benzodiazepinas o drogas como el GHB o "éxtasis líquido", un potente anestésico, que, mezclados con alcohol, provocan un estado de somnolencia que facilitan el abuso, que muchas veces va acompañado del robo.

Lo peor es que muchas de las agredidas ni siquiera son conscientes del delito o no están seguras de qué le has pasado, puesto que sus recuerdos son borrosos y parciales, por lo que muchos casos ni siquiera se denuncian como violaciones.

Según explica el doctor Santiago Nogué, del Hospital Clínico, numerosas jóvenes acuden al hospital -una treintena al año sólo en el Clínico de la Ciudad Condal- asegurando haber sido violadas después de tomar una copa en la que les han administrado alguna sustancia sin percatarse de ello hasta que es demasiado tarde. "Las víctimas acuden a Urgencias porque se despiertan en un lugar distinto al que recuerdan, se dan cuenta que tienen una laguna mental y sospechan que pueden haber sido violadas", asegura Nogué, jefe de la Sección de Toxicología del centro hospitalario.

Recientemente se ha añadido una nueva sustancia que se utiliza para este fin. Se trata de la "burundanga", una droga altamente tóxica que contiene fundamentalmente escopolamina como principio activo. Asimismo, estas sustancias no sólo se utilizan para perpetrar una violación. Los médicos del Hospital Clínic ponen de manifiesto que son usadas para llevar a cabo robos en lugares muy concurridos como estaciones de tren.

Para evitar casos de abuso, los especialistas recomiendan no aceptar invitaciones de extraños, vigilar en todo momento la copa que se haya pedido y no compartir bebidas en jarras u otros recipientes de gran capacidad que suelen consumir los más jóvenes, como los populares "minis" o "cachis".

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