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Antonio Basagoiti: "Patxi López se debate entre ser el socio barato de Ibarreche o hacer de Montilla"

el imparcial entrevista a basagoiti

Miércoles 25 de febrero de 2009
Antonio Basagoiti abraza el lenguaje llano y se aferra a la distinción como únicos escudos de un kamikaze abocado al choque. Incorregible, firme en sus argumentos y juguetón con la palabra al igual que con un balón entre los pies, el candidato del PP a lendakari, de 39 años, no se casa con nadie. Se juega la vida, al igual que sus alcaldes y concejales, con el único objetivo de lograr un puñado de votos, precisamente aquellos que necesitan para tomar las riendas y poner los cinco sentidos en hacer morder el polvo al terror. EL IMPARCIAL ha entrevistado a Basagoiti a escasos días de que el País Vasco tome una trascendental decisión.

¿Qué tal su primera campaña?

Dura, es una campaña muy complicada porque hay una gran polarización PSOE-PNV, porque partimos en tercera posición, por cuestiones del PP nacional y por la constante amenaza de Eta. La parte buena es que hay gente con mucha ilusión, que estamos en un proyecto coherente y que hay espacio político porque la única alternativa real somos nosotros, fuera de nosotros no hay nada útil.

“Me alegro mucho de que le hayan metido un paquete a ese tío”, dijo en referencia a la condena al vecino de Lizarza que amenazó de muerte a Regina Otaola. El fondo del discurso es claro, y muy llamativo el envoltorio. ¿El lenguaje de la calle acerca más la política al ciudadano?

Yo soy así, creo que es bueno. Soy una persona licenciada en Derecho en Deusto pero estoy en la calle y quiero que la gente me entienda. Guste o no guste, seguiré diciendo las cosas como las pienso y como son. Es una buena manera de que los ciudadanos comprendan que los políticos no vivimos en una nube.

A propósito de su afición por el fútbol, los equipos, en las últimas jornadas, juegan su partido con la oreja puesta en el transistor para ver qué hacen los rivales. ¿Le ocurre lo mismo?

(Ríe) Pues sí, porque tengo la sensación de que los otros dos equipos rivales tienen el árbitro comprado y encima tienen un amaño entre ellos para repartirse los puntos.

¿Percibe algún guiño de los “rivales” o se siente el patito feo de este cuento?

En el PP vasco estamos muy acostumbrados a tener unos valores que no son queridos por el resto de los candidatos. Aquí hay nacionalismo de siempre y un PSOE que se ha convertido en nacionalista, pero me da lo mismo. Tenemos la convicción de que estamos haciendo lo correcto, y si no estuviéramos aquí y no fuésemos fuertes, peores cosas pasarían en el País Vasco.

Patxi López quiere ser lendakari, para lo que necesita el apoyo del PP. Sin embargo, no cuenta con ustedes. ¿Cómo explica esto?

Patxi López se debate entre dos líneas: ser el socio amable y barato de Ibarreche o hacer de Montilla, hacerse más radical que el PNV y hacer algo a la catalana. Ahí están sus ejes. Todo lo demás, como imitar a Obama, no son más que frases vacías y dichos cursis, no encuentras nada más que su propia conversión al nacionalismo.

Una fácil. Hace unos meses, en una entrevista en Madrid, ya tenía claras sus intenciones: el objetivo principal es desplazar a Ibarreche del poder. ¿Por qué ahora más que nunca?

Porque estamos en una situación en la que Ibarreche está a las puertas de una ruptura con el resto de España, porque estamos abocados a un enfrentamiento entre los vascos y a un mantenimiento de la violencia terrorista porque hay alguien que comparte fines con los asesinos. Además, el PSOE ya no es una alternativa, tiene que haber mucho PP.

Si no cuenta con ustedes, mejor no hablar siquiera de consejerías. El PP está muy interesado en Interior, Cultura y Educación. ¿Por qué?

Cuando hablé de esas consejerías lo hice deliberadamente. Mientras siga la misma política de los responsables de Interior, mientras no haya un cambio en Cultura para intentar no utilizar la lengua para adoctrinar y discriminar, o un cambio de conciencia de la gente para apartar a Batasuna de las escuelas, no cambiará nada en el País Vasco. Las políticas cambiarán cuando se cambie al lendakari.

En los últimos meses han caído varios líderes de Eta. ¿Cree que sólo falta ponerle la puntilla a la banda o aún no se ha atajado el problema de raíz?

A Eta le falta una puntilla que es que pierda la esperanza de conseguir sus objetivos, es decir, un lendakari que les mande el mensaje claro de que no tienen nada que hacer. Además, hay que hacer mucho trabajo desde abajo e intentar sembrar que es ilícito el terrorismo y su justificación. Para lograr la paz, aparte de la eficacia policial y judicial, lo que hace falta son otros referentes culturales, sociales y hasta religiosos. Hace falta que no haya obispos que digan que está mal que no se presenten los terroristas a las elecciones.

Está muy disgustado con el ex ministro de Justicia...

Me encanta que se haya ido, pero me habría gustado más que se hubiera llevado consigo a los alcaldes de ANV que trajo a los ayuntamientos vascos. Él se va, pero por su culpa ellos siguen aquí.

El último barómetro del CIS y una reciente encuesta presentada por el Gobierno vasco no vaticinan un buen resultado para su partido.

Las encuestas son tendenciosas y dicen que esto es sólo cosa del PNV y el PSOE porque uno y otro están peleándose por la poltrona. El voto oculto en el País Vasco es del PP, y hace cuatro años las encuestas también nos quitaban cuatro escaños. A mí no me van a quitar la ilusión.

¿Cambia su discurso según se encuentre en Álava, Guipúzcoa o Vizcaya?

No, en ningún caso. Lo único que ocurre es que en Álava hay que introducir un sentimiento muy peculiar. Álava ha sido la que ha frenado la independencia de Ibarreche y muchos de los planes del nacionalismo, es un territorio fundamental.

¿Los vascos votan al candidato, a la firma autonómica o a las siglas nacionales del PP?

Estamos aquí de paso, la gente vota a los partidos, a las siglas, a los valores de una formación. Mañana lo dejaré yo y estará otro. Lo hacemos lo mejor que podemos pero las cosas son así, priman las ideas.

Entonces, quizá le moleste que la campaña vasca, como ocurre con la gallega, haya sido ensombrecida por asuntos bastante turbios.

Me molesta pero no por el asunto electoral, sino por lo que supone de injusticia que haya gente que use unas siglas para meter la mano, cuando aquí, en el País Vasco, hay concejales que se están jugando la vida a diario por sus valores. Eso, unido a que hay una verdadera cacería contra el PP, es lo que más me duele, más que el aspecto electoral.

Los que “meten la mano”, ¿son excepción en política?

La inmensa mayoría de la gente de los partidos es honrada. De todas formas, tenemos que ser inflexibles con los que no actúan bien para que la gente tenga un buen concepto de quien les representa.

¿Cómo son Ibarreche y López en las distancias cortas?

Un trato normal, amable. La verdad es que Ibarreche es más claro, sabes a qué te atienes, dice lo que piensa. Con López no sabes si va o viene, no es muy de fiar. Los dos son amables, quizá es más simpático López, pero te fías más de Ibarreche.

¿Habla con frecuencia con Rajoy?

Sí, y de hecho está viniendo a varios actos. Hablo con él e intenta ayudar en todo lo que puede.



¿Se divierte durante la campaña?

Lo intento pasar bien porque bastante agobiante y arriesgada es esta función como para no intentar divertirse.

¿Cansado?

No, suelo ser incansable. Tengo ganas de que lleguen las urnas para que los vascos puedan respaldar mi proyecto.

¿Tiene tiempo de estar en casa?

Muy poco, sólo desde las 12 de la noche a las 7 de la mañana.

¿Qué hace cuando tiene un respiro?

Dormir y levantarme con mis hijas cuando van a colegio, estar y hablar con ellas es lo único que me queda. Cuando voy en el coche, cruzando como un loco el País Vasco, voy con mi ordenador portátil y miro cómo están las cosas.

¿Ganará el partido?

Reconozco que tengo buena cabeza y podría rematar como cualquier delantero de la liga española. Tengo que intentar meter goles y voy a por todas.


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