comprometería la solvencia del banco
Lunes 23 de febrero de 2009
González, que ha hecho esta afirmación en la inauguración de la V Conferencia Internacional de ABC "Europa y América ante los cambios", ha añadido que "financiar un mal proyecto no genera riqueza ni empleo estable: sólo detrae recursos que se emplearían de forma productiva en otros proyectos más sólidos".
Los bancos, según ha dicho, "queremos dar crédito a todo aquel que lo pida" y pueda, "razonablemente", hacer frente a los pagos para devolverlo, porque "vivimos de ello", pero "financiar un mal proyecto no genera riqueza ni empleo estable", sólo detrae recursos que se emplearían de forma productiva en otros proyectos más sólidos".
Asimismo, el presidente del BBVA ha dicho que las ayudas públicas son uno de los mecanismos que habría que utilizar si alguna entidad española tuviera problemas de solvencia, lo que de momento no ha ocurrido, aunque estas ayudas "de capital" tendrían que ser temporales y estar condicionadas a un plan de saneamiento y reestructuración de la entidad en cuestión. En caso de que alguna entidad tuviera problemas, el sistema financiero tendría que "estar preparado" para abordarlos de forma rápida y eficaz, y lograr que tuvieran los menores impactos negativos sobre el conjunto de las entidades, subrayó.
Tras recordar que el BBVA no ha hecho uso de esas ayudas, González ha considerado que tendrán un efecto positivo y contribuirán a limitar la desaceleración del crédito, aunque destacó que "aún es pronto" para valorar los efectos de esas medidas, como la creación del Fondo para la Adquisición de Activos o los avales públicos para la emisión de deuda por parte de las entidades.
En opinión de González, la actual crisis tiene tres fases, la primera caracterizada por los problemas de liquidez de las entidades, y la segunda, en la que estamos ahora, marcada por la morosidad y en la que sólo sobrevivirán las entidades que puedan mantener su solvencia. Y a continuación vendrá la tercera fase, en la que asistiremos a una "inevitable reconversión industrial" del sector financiero, que lo hará más eficiente y aprovechará la tecnología para satisfacer las necesidades de una clientela cada vez más exigente, dijo.
Entre los bancos que ocupaban los primeros puestos del ránking mundial hace 18 meses, varios han desaparecido, otros muchos han sido total o parcialmente nacionalizados, y muy pocos -como el BBVA- han seguido mostrando la solidez necesaria para seguir generando beneficios en este entorno tan adverso, agregó. La actual crisis es la más grave desde los años 30 y no conocemos su duración ni profundidad, aunque dependerá de la capacidad que tengan las entidades financieras de coordinarse internacionalmente y trabajar en cada país "todos juntos": gobiernos, empresas, sindicatos y demás componentes de la sociedad civil.
Prudencia en los créditos
Para el presidente de BBVA, "es evidente que el crédito se está desacelerando, y es inevitable que así sea, porque la crisis económica afecta de manera muy negativa a la demanda de crédito". Según González, en España hemos pasado, en poco más de un año, de un crecimiento del PIB nominal superior al 6 por ciento "a tasas seguramente negativas en este primer trimestre de 2009".
No obstante, el saldo de crédito concedido por BBVA continuó aumentando en 2008 muy por encima del crecimiento del PIB nominal. Además, González ha recordado que están "haciendo un gran esfuerzo en términos de reestructuraciones, alargamiento de plazos y renegociaciones de créditos ya existentes".
Origen de la crisis
Francisco González enmarcó el inicio de la crisis en el hecho de que "algunos bancos internacionales, buscando un rápido aumento de sus beneficios, se han apartado de los principios más sólidos de la práctica bancaria: la prudencia, la transparencia, el conocimiento de los clientes y el interés a medio y largo plazo de sus accionistas". A lo que habría que unir un contexto de tipos de interés extraordinariamente bajos, una enorme abundancia de liquidez y un marco regulatorio y de supervisión deficiente.
Sin embargo, recalcó que no todos los agentes son iguales ni han actuado igual en la crisis. Destacó que entre los reguladores y supervisores, el Banco de España se ha distinguido muy especialmente por sus políticas prudentes y de anticipación de los riesgos.
Sin embargo, Francisco González apuntó que todavía se puede y se debe hacer más para limitar la profundidad y duración de la crisis y promover una recuperación más temprana y sostenida. "Pero siempre -subrayó- partiendo de dos premisas básicas: primera, que ésta es una crisis global, y que la coordinación internacional es clave para mejorar los resultados de las políticas aplicadas. Y, segunda, que la prosperidad de todos depende del libre comercio."
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