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Emilio Pérez Touriño: "El castellano en Galicia no corre ningún peligro"

el imparcial entrevista al candidato

Miércoles 25 de febrero de 2009
Dejó la Universidad para dedicarse a la política. A sus 60 años, este doctor en Ciencias Económicas busca que los gallegos vuelvan a confiar en él para gobernar su tierra. Sabe que la cosa no es nada fácil. Para muchos, su gobierno aportó ilusión y esperanza tras quince años de “franquismo”. Tras cuatro años de coalición nacionalista socialista, la percepción es otra. Hay decepción en la calle pero él apuesta por “seguir con el cambio”. Un cambio que se basó, entre otras cosas, en profundizar en la personalidad cultural gallega donde sus marcas identitarias, el gallego y el castellano, “sean instrumentos de convivencia y no de división”. Emilio Pérez Touriño quiere continuar siendo presidente de la Xunta.


Emilio Pérez Touriño. Efe
Tras cuatro años de Gobierno en coalición con los nacionalistas gallegos, se presenta usted de nuevo como candidato a presidir la Xunta. ¿Qué futuro augura para Galicia?

Confío plenamente en nuestra capacidad para salir de la situación de crisis que está atravesando nuestra economía. Y lo hago porque, en plena situación de dificultad, nuestros empresarios y sindicatos han sido capaces de firmar con el Gobierno gallego un Acuerdo por la Competitividad que prevé inversiones cercanas a los 8.000 millones de euros, lo que denota la capacidad de acuerdo, consenso y unión de la que somos capaces en Galicia para trabajar de forma concertada para superar la coyuntura actual y salir reforzados de ella.

Las últimas encuestas indican que el Partido Popular de Feijóo podría estar a sólo dos escaños de la mayoría absoluta. Su partido, sin embargo, como segunda fuerza parlamentaria, tendría de nuevo la oportunidad de gobernar con el Bloque Nacionalista Galego (BNG). ¿Repetirá la experiencia?

Las elecciones son el 1 de marzo. Me presento para lograr el máximo apoyo posible por parte de los ciudadanos. Deben ser ellos quienes se pronuncien y quienes, con sus votos, establezcan la correlación de fuerzas en el Parlamento de Galicia. Este es el momento de que los ciudadanos hablen con sus votos. Cualquier otra consideración en este momento sería una falta de respeto a la ciudadanía.

El PPdeG sigue siendo el partido preferido de los gallegos. ¿Cómo interpreta este dato? ¿Cree usted que ha gustado su acción de gobierno?

No soy un hombre de encuestas. Lo único que importa es el voto de cada ciudadano. Pero lo que indican todos los sondeos y todos los procesos electorales vividos en los últimos años es que hay un partido que sistemáticamente sube en apoyo ciudadano y representación institucional, el socialista, y un partido que, constantemente, lo pierde, el PP. Y si hablamos de encuestas, en todas ellas se constata que el dirigente peor valorado es el candidato del PP y el más valorado, el del PSdeG-PSOE.

¿Considera compatible la defensa de la unidad de España y el gobierno con los nacionalismos?

Es un debate falso. La unidad de España no está en cuestión y menos en Galicia, donde la inmensa mayoría de la sociedad se siente tan española como gallega, tan gallega como española. La unidad de España no la cuestiona el hecho de que los nacionalismos accedan al gobierno de las comunidades autónomas. Lo que genera tensión es la exclusión, no la integración del nacionalismo democrático en las instituciones.

¿Cuáles son los problemas que tiene Galicia que todavía no ha solucionado?

El principal problema de Galicia en este momento es superar la crisis económica en la que estamos inmersos, como el resto de España y de las economías occidentales. Además, hemos heredado de los gobiernos anteriores de la derecha una situación de partida de renta más baja que la media nacional y europea, que hemos ido enjugando en los últimos tres años a través de la aceleración del ritmo de convergencia. De hecho, hemos recortado ocho puntos con la media europea, un punto anual más que el anterior gobierno, dado que hemos sido la tercera comunidad autónoma que más ha incrementado su PIB en el último trienio. Junto a ello, hemos tratado de corregir el diferencial interno que existe entre la Galicia atlántica, más pujante, y la Galicia interior mediante un Plan de Reequilibrio Territorial que está inyectando más de 3.000 millones de euros para capitalizar el interior de la comunidad.

¿Qué pretende hacer para combatir la crisis en Galicia?

El Gobierno que presido ha sido el primero de España en adoptar medidas frente a la crisis. Ya en enero del año pasado pusimos en marcha un plan extraordinario de licitación de obra pública que nos ha permitido el mayor volumen de contratación de la historia de nuestra autonomía, 1.600 millones de euros. Este plan lo hemos ido complementando con medidas para facilitar el acceso de nuestras pymes al crédito, sostener el empleo en los sectores estratégicos y extender redes de protección social para los trabajadores sin empleo. Estamos combatiendo la crisis. De cara a este año, movilizaremos recursos financieros para nuestras pymes por importe de 2.000 millones de euros y licitaremos obra pública por ese mismo importe, al tiempo que seguiremos reforzando las redes de protección social para quienes se vean afectados por el desempleo. El empleo es mi principal preocupación y objetivo como presidente.

Emilio Pérez Touriño. Efe
La polémica suscitada por la modificación por parte de la Junta Electoral Central para emitir el voto en el extranjero demostró que esta “quinta región” no es marginal. ¿Qué ofrece usted a los emigrantes gallegos?

La quinta región, como usted la llama, no ha sido nunca ni es ni será para este presidente marginal. Sí lo era para quienes únicamente se han preocupado de ella cuando al acercarse las elecciones han tratado de establecer nuevos requisitos para que puedan ejercer su derecho a voto, requisitos no recogidos en la LOREG, pero nunca se han preocupado por las demandas y necesidades de los emigrantes. Han tenido que ser los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y el que yo presido los que hayan puesto en marcha medidas para paliar esa situación, como la mejora de las pensiones, de la sanidad o la promoción de un estatuto de derechos y obligaciones de los españoles en el exterior. Lo que yo ofrezco a la ciudadanía gallega en el exterior es consolidar los derechos sociales y sanitarios que hemos extendido en esta legislatura. Llevaremos a cabo un plan de mejora de las infraestructuras y equipamientos de las áreas hospitalarias en el exterior y promoveremos el intercambio de médicos especialistas. Reformaremos el programa de ayudas económicas individuales para adaptarlo a las nuevas necesidades de la ciudadanía gallega y reforzaremos los programas de atención a personas mayores dependientes. Reforzaremos los programas de formación profesional ocupacional en origen, dirigidos a los colectivos con especiales dificultades de inserción. Crearemos la Red de Centros Gallegos en el Mundo para su rehabilitación, promoción e integración cultural. Impulsaremos la creación de redes empresariales que vinculen a las empresas y a los emprendedores gallegos entre sí, para que participen en el proyecto económico y social de Galicia. Y fomentaremos que los hijos y nietos de emigrantes gallegos puedan estudiar en cualquiera de los centros educativos públicos gallegos, así como los intercambios de docentes y estudiantes entre los centros educativos gallegos y extranjeros en países de fuerte presencia de gallegos emigrantes.

En Buenos Aires, prometió usted a estos gallegos una “Ley de Galleguidad”. ¿Cuáles son los objetivos de esta norma?

El objetivo básico que persigue esta norma es el de reconocer y dar representación en los órganos de la emigración a todos y cada uno de los emigrantes. Por primera vez en la historia de nuestra emigración los ciudadanos tendrán voz y voto en el Consejo de la Galicia Exterior. Será una ley que reconozca y distinga el patrimonio de la galleguidad para los centros que nuestros emigrantes han impulsado a lo largo de las décadas. Es una ley que consagrará derechos parta nuestros emigrantes.

Además, ha prometido incluir en el nuevo Estatuto de Autonomía un capítulo dedicado a los gallegos en el exterior. ¿Por qué es necesario hacer esta mención?

Porque es de justicia. La emigración ha ayudado a construir la identidad de este país, ha sido portadora de sus mejores valores de libertad y democracia en momentos en los que Galicia estaba subyugada. Nuestro himno, nuestra bandera, grandes creaciones de nuestra cultura han sido hijas de la emigración. Nuestros emigrantes, con sus remesas, han ayudado históricamente a construir escuelas y hospitales en Galicia, a dar educación y paliar las estrecheces vividas en la Galicia territorial. Y han construido la imagen de Galicia en el mundo, esa que permite que al presidente de la Xunta se le abran las puertas de las más altas instancias de Argentina, Brasil, México o Uruguay cada vez que viaja a estos países.

¿En qué fundamentará la reforma del Estatuto gallego?

La reforma del Estatuto es un gran objetivo de país. Su reforma no fue posible en esta legislatura debido al veto impuesto por el PP gallego, siguiendo la estrategia de Génova. Pero su reforma sigue siendo necesaria. Lo que propongo es un Estatuto de todos, un Estatuto para que Galicia tenga el mayor nivel posible de autogobierno dentro de la Constitución y la capacidad financiera necesaria que nos permita prestar la mejor educación, la mejor sanidad, los mejores servicios sociales y tener unas infraestructuras competitivas. Es decir, un Estatuto que sirva como instrumento para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Emilio Pérez Touriño. Efe


También ha sido polémica en esta precampaña la remodelación de las dependencias de la Xunta. ¿En qué cree que ha podido afectar a su partido esta información? ¿Cómo cree que han reaccionado los gallegos, en medio de la crisis, a que su Gobierno se haya gastado cuatro millones de euros en redecorar y amueblar su sede?

No voy a contribuir a convertir la campaña electoral en un lodazal, como pretende el PP. Lo he dicho y lo reitero: la Consejería de Presidencia ha acometido la reforma de unas instalaciones inoperativas y lo ha hecho desde la transparencia más absoluta. Es absolutamente falso lo que se ha publicado respecto a la decoración de tales instalaciones. Y no voy a aceptar lecciones de ética de un partido y de unos dirigentes que fueron los que se gastaron 30 millones en construir la residencia presidencial de Monte Pío dotándola de sauna, piscina y gimnasio pero apenas de salas de trabajo o que introdujeron la compra de vehículos de alta gama -30 Audis en ocho años- y ahora critican la sustitución de tres de estos vehículos por otros de las mismas características. Es la doble moral de la derecha, del señor Feijóo y del PP, que critican el dispendio de este presidente, cuando eran ellos los que llenaban los restaurantes de lujo en la pasada legislatura o proponen de candidatos a personas que cobran vía paraísos fiscales.

Usted ha declarado que en esta legislatura se profundizó en la personalidad cultural de Galicia, donde el gallego y el castellano son “instrumentos de convivencia y no de división”. Sin embargo, son muchos los creen que el castellano corre peligro en Galicia en detrimento del gallego. ¿Qué ha hecho su Gobierno y qué pretende hacer si obtiene la victoria para defender a los castellano-hablantes?

Niego la mayor. En Galicia, el castellano no corre ningún peligro. El Gobierno que presido se ha limitado a impulsar el cumplimiento de la Ley de Normalización Lingüística y del Plan de Normalización Lingüística aprobado por unanimidad del Parlamento Gallego durante la anterior legislatura siendo presidente Manuel Fraga Iribarne, quien no será sospechoso de persecuciones contra el castellano. Lo que es absolutamente intolerable e imperdonable es que su sucesor haya tratado de convertir el idioma gallego en instrumento de confrontación y de lucha partidista, lo cual es de una irresponsabilidad supina. Galicia tiene el privilegio de contar con dos idiomas que son propios, el gallego y el castellano, lo cual nos abre las puertas de dos grandes comunidades idiomáticas, la lusófona y la hispanoparlante, respectivamente. No se puede tolerar que se pretenda imponer la imagen de la existencia de un conflicto lingüístico en nuestra comunidad por la existencia de minúsculos grupos que, a un extremo y a otro, pretenden hacer de la negación y de la exclusión del otro idioma "casus belli".

Estas elecciones gallegas coinciden con las vascas. Muchos consideran que las gallegas tienen menor “morbo nacional”. ¿Son estas elecciones claves para España? ¿Y para el PSOE en concreto?

No me dedico a hacer extrapolaciones ni lecturas extemporáneas de los resultados electorales. Las elecciones gallegas son de vital importancia para mi comunidad porque en ella nos jugamos seguir construyendo el futuro o volver al pasado.

Por último, ¿podría usted destacar una cualidad de sus adversarios en estas elecciones, Alberto Núñez Feijóo y Anxo Quintana?

Es una labor que dejo para sus edecanes.


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