Opinión

Correspondencia exótica

Martín Juaristi | Sábado 28 de febrero de 2009
Esta semana recibí la carta de un individuo que, aunque no nos conocemos personalmente, me tutea y dice ser mi amigo. Me cuenta que el 1 de marzo “los ciudadanos y las ciudadanas vasc@s” (¿ya puestos, por qué no “l@s ciudadan@s”?) decidiremos el futuro de nuestro país, y, tras hacerme un poco la pelota (dice que soy “expert@ en mestizaje cultural”, nada menos), me anima a sumar mis fuerzas en la construcción de una nueva Euskadi. Espero que no les moleste que aproveche la tribuna para hacerle saber que no podrá contar conmigo.

Imagino que enviar la carta no le ha salido barato, y lamento sinceramente haya sido en vano. Aunque quisiera, no podría apoyarle en las urnas porque todavía no me han llegado los papeles del voto por correo y el plazo ya ha vencido. Al parecer, el envío se retrasó a la espera del fallo judicial sobre las listas ilegales.

¿Quién sabe? Tal vez la siguiente vez haya más suerte. El año pasado, con ilegalizaciones y todo, la documentación llegó a tiempo (en el último instante, pero a tiempo).

De todas formas, sorprende que todavía no recurramos a un sistema más rápido, eficiente y barato que andar mandando paquetes de ida y vuelta de un lado al otro del mundo.

En cuanto al autor de la carta, yo le diría que no hace falta que se tome la molestia de escribirme aquí la siguiente vez. Ya puede ver lo difícil que lo tenemos para votar, y, aunque supongo que también podría utilizar su carta en mi clase de español (no me vendría mal como un exótico ejemplo de retórica electoral, porque no hay mucho de eso por aquí), no me apetece que a mis alumn@s se les contagie lo de escribir todo con arrobas.

TEMAS RELACIONADOS: