crítica de cine
Sábado 28 de febrero de 2009
Ya nadie reconoce en el actor que da vida a Randy “The Ram” Robinson en la cinta “El luchador” a aquel altivo y resultón galán de los años 80 que interpretó entre otros míticos títulos de la época la ardiente “Nueve semanas y media”. Mickey Rourke ha vivido una decadente transformación muy similar a la de su último personaje en la ficción, una antigua estrella del wrestling (incomprensible mezcla de deporte y puesta en escena), que le ha traído la oportunidad de surgir de sus oscuras cenizas.
La película, dirigida por Darren Aronofsky, le ha dado incluso la posibilidad de estar entre los cinco nominados al Oscar como Mejor Actor, aunque al final el máximo galardón cinematográfico le fuera justamente arrebatado por su amigo Sean Penn. Aún así, la lucha por el premio resultó reñida y Rourke, después de haberse hecho con el Globo de Oro, partía como favorito por su excelente recreación, muy cercana a su propia experiencia vital, de un auténtico perdedor que suscita, al mismo tiempo, rechazo y ternura en los demás personajes de la historia y, por supuesto, en el espectador.
Igual que Mickey Rourke, el protagonista de este emotivo retrato del fracaso y la búsqueda del perdón fue famoso y respetado en los años 80. Randy era en aquellos días un aclamado profesional de la lucha libre que 20 años después aún se arrastra por los cuadriláteros de tercera categoría. Mal que bien, continúa con lo que es toda su vida hasta que después de uno de los sangrientos combates sufre un ataque al corazón que le pondrá a un paso de la muerte. Y la opción está clara: seguir con lo único que sabe hacer o cambiar radicalmente su forma de vida. Junto a Randy, dos personajes femeninos que se mueven entre la compasión, el rechazo y el amor que sienten hacia él: su hija con quien hace años que no se veía y una stripper cuarentona que, como él, intenta redimirse y cambiar de vida. Cassidy, que intenta salvar al hombre que despierta en ella sentimientos tan encontrados, está interpretada por Marisa Tomei que vuelve a meterse en la piel de un personaje descarnado como ya hizo esta temporada en “Antes que el diablo sepa que has muerto”.
Y otro aliciente más de esta dura cinta que ya se ha colocado como una buena apuesta en las carteleras es, sin duda, la aportación de Bruce Springsteen. El Boss, que se confiesa un gran fan de Mickey Rourke, quiso poner su granito de arena a esta nueva oportunidad para el actor y compuso una bella canción, “The Wrestler”, como ya hizo con “Philadelphia” en 1993.