Opinión

Elecciones sin libertad

Domingo 01 de marzo de 2009
Gallegos y vascos están hoy domingo llamados a las urnas. En ambos casos, existe la posibilidad de que se produzca un cambio de gobierno. Con una diferencia sustancial; la campaña electoral en Galicia ha podido desarrollarse en un clima de libertad e igualdad que ya quisieran para sí muchos vascos. Y eso que los aprendices gallegos de terroristas han intentado -sin éxito- boicotear actos electorales del PP y de UPyD y reventar manifestaciones a botellazo limpio, como la celebrada en Santiago de Compostela a favor del bilingüismo. Afortunadamente, su escaso número y su nula capacidad intelectual han hecho de este tipo de acciones una mera anécdota.


No así en Euskadi. Allí, la oposición ha de ir escoltada. PSOE, PP y UPyD se juegan literalmente la vida en cada uno de sus mítines y actos de campaña. Y lógicamente, no se está en la misma disposición de hacer política cuando uno sabe que pueden matarle por hacer lo que hace. Que no es otra cosa que atreverse a disentir del credo nacionalista. En Euskadi es peligroso significarse políticamente, sobre todo si no se es nacionalista. Eso, lógicamente, disuade a muchas personas válidas de llevar a cabo una utilísima labor de servicio público en pro de sus conciudadanos. No todo el mundo está dispuesto a morir por sus ideas. Si una comisión de observadores internacionales asistiera a la previa de las elecciones autonómicas vascas, posiblemente detectarían una alarmante falta de libertad. El miedo se palpa. Miedo a hablar, miedo a comprar un determinado periódico, miedo a acudir a mítines “españoles”. En Euskadi hay votaciones, que no elecciones: porque para elegir se precisa la libertad de disentir abierta y públicamente. Dos regiones de España con distinta problemática. En Galicia votarán si quieren seguir teniendo despilfarro público y millonarias adjudicaciones eólicas irregulares. En Euskadi, además, optarán por el cambio que supone que quienes les gobiernen no justifiquen o amparen a los que a su vez justifican o amparan a ETA. En manos de ambos está.