3-0
Domingo 01 de marzo de 2009
El Unicaja Almería ha ganado la trigésimo cuarta edición de la Copa del Rey de Voleibol al superar con claridad en la final CAI Teruel, con lo que suma ya su séptimo trofeo de campeón en este torneo.
El conjunto almeriense, anfitrión de esta edición, siempre contó con el apoyo del público para imponte a la formación aragonesa en tres sets.
Con sus siete trofeos coperos, el Unicaja iguala el récord de victorias del histórico Real Madrid, que se las adjudicó en siete de las ocho primeras ediciones.
El equipo almeriense realizó una gran lectura del partido y dejó a Teruel sin opciones reales de ganar, ya que las diferencias fueron notorias en todos los sets, incluido en el segundo, pese al resultado.
El equipo de Carlos Carreño, sin fisuras, fue muy superior a un CAI Voleibol Teruel que ayer había dejado fuera de la lucha por el título a Palma Volley, el favorito por ser el líder de la Superliga.
Todas las bondades que había enseñado el equipo turolense hasta entonces quedaron borradas por la perfecta actuación de los almerienses.
En la primera manga ambos equipos buscaron el ataque por punta para resolver rápido, aunque la recepción no llegaba si bien Howatson diversificaba más, con Barcala y Olteanu como hombres destacados.
Ninguno de los dos equipos se escapaba en el marcador y una buena lectura en bloqueo y el trabajo en defensa dieron a Unicaja una ventaja de cuatro puntos en el último tercio, y del 17-16 se pasó al 21-17.
El segundo set fue similar y en el conjunto almeriense destacó la acutación de Delgado, que trabajó bien en segunda línea para mantener la recepción.
El colocador almeriense siguió cambiando la dirección de ataque, CAI Teruel carecía de recursos para tapar la herida del marcador (9-5), pero el saque de Torres fue la solución porque hizo daño en la recepción y Unicaja pasó de ganar 20-15 a casi entregar el set (23-23), si bien logró maquillar el resultado de la manga a su favor.
En el tercer set al conjunto visitante se le acabaron los recursos con el 9-4 puesto que ya había agotado sus dos tiempos muertos y se veía incapacitado para buscar una alternativa que no fuese el ataque de un Anderson Giacomini eliminado por la excelente labor de Unicaja.
El brasileño, efectivo hasta el momento, perdió su capacidad en ataque, entregó muchos balones a la segunda línea almeriense, y el marcador fue un continuo sumar de puntos para Unicaja, que doblaba en los tiempos técnicos al rival y a su capacidad anotadora (8-4 y 16-8) y que terminó llevándose el partido y el trofeo.
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