Víctor Morales Lezcano | Miércoles 04 de marzo de 2009
La celebración en la ciudad de Parla del 5º Congreso de de la Asociación de Trabajadores e Inmigrantes Marroquíes en España (ATIME) el fin de semana pasado (18-20 de febrero de 2009), ha puesto sobre el tablero dos cuestiones de envergadura.
La primera de ellas consiste en el paso cualitativo que ATIME -y otros colectivos de inmigrantes que residen legalmente en España- contemple dar en el futuro con el pensamiento puesto en las próximas elecciones autonómicas y municipales. O sea, en la obtención del derecho a la plena participación en la vida del país, y no exclusivamente sólo en las esferas laborales. De aquí, precisamente, el lema de este 5º Congreso: Hacia la Ciudadanía.
Intempestivo sería entrar en esta columna de El Imparcial a sopesar ventajas e inconvenientes que tendría para el mundo de la inmigración regularizada en España el lograr dar un paso que le permitiera jugar a fondo la carta del compromiso nacional. Habrá que abordar en momento oportuno tamaña cuestión.
La otra cuestión de envergadura que se suscitó en las sesiones de los plenarios, tuvo que ver con las elecciones a la Unión Europea en la próxima primavera: lo que el común designa con el desenfado genérico de “las europeas”.
Aunque la celebración de estos comicios se avecina con celeridad y, por tanto, no hay demasiado tiempo por delante para precondicionar actitudes públicas, -es decir, intenciones de voto-, no deja por ello de existir una amenaza que flota en la atmósfera opinática de varios países de la Unión. Me refiero, claro está, al aumento exponencial de organizaciones, sociedades y grupos mediáticos de claro signo xenófobo. Ya sabíamos que es en tiempos revueltos cuando el little white man suele enseñar sus dientes, acompañando el gesto con un gruñido de advertencia a los “extranjeros” que compiten con ellos en el dumping laboral que ya antes de la crisis, pero muy mucho durante el transcurso de su desarrollo, viene fomentando el desencadenamiento de la xenofobia entre muchos miembros de las capas sociales más castigadas en la actualidad.
En el 5º Congreso de ATIME se hizo votos para que haya preparativos de difusión opinática que adviertan sobre los riesgos de la expansión de tal xenofobia, reforzadora, al final, del peso de los partidos políticos hiper-nacionalistas en constitución dentro de las instituciones todas de la Unión que dicta las normas.
Deliberadamente, no incluyo aquí otro riesgo (¡los riesgos de nuestro tiempo!) que asoma su cresta de nuevo, aunque, en rigor, nunca ha dejado de estar presente en el ánimo de algunos millones de europeos. O sea, el antisemitismo de siempre, y su provisional compañero de viaje, la islamofobia; de cosecha más reciente éste último.
Salud y coraje para ATIME en su periplo histórico por la España de todas sus autonomías. Ha sido un acierto suscitar estas dos cuestiones en el transcurso del último Congreso. Hay mucho en juego en ellas como para que pasen desapercibidas.
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