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La empresa Schaeffler niega haber usado pelo de judíos para sus productos

Acusada de servirse del cabello para elaborar textiles para coches durante la II Guerra Mundial

Miércoles 04 de marzo de 2009
El fabricante alemán de componentes para coches Schaeffler, actualmente pendiente de recibir ayudas estatales por problemas de liquidez, ha negado este miércoles que durante la II Guerra Mundial utilizara cabellos de judíos asesinados en Auschwitz.

El director de comunicación de la Schaeffler, fabricante alemán de componentes para coches, Detlef Sieverdingbeck, ha asegurado que las informaciones aparecidas en varios medios que apuntan a que la empresa utilizó durante la II Guerra Mundial cabellos de judíos asesinados en Auschwitz para confeccionar textiles, son "totalmente incorrectas".

Sieverdinbeck subrayó que el historiador encargado de investigar el pasado de la compañía durante la II Guerra Mundial, Detlef Schöllgen, nunca halló indicios de que la empresa, ubicada entonces en la localidad de Kietrz, en la actual Polonia, utilizara pelos de judíos asesinados en las cámaras de gas de Auschwitz.

El propio Schöllgen ha corroborado la versión de Sieverdingbeck y ha dicho que en los dos años que duró su investigación (2005 y 2006) basada en el análisis de todo tipo de actas relacionadas con la empresa en Alemania y Polonia "nunca hallamos ni una sola pista que condujera a Auschwitz o al complejo relacionado con el cabello de prisioneros".

Trenes cargados de pelo
Las sospechas que apuntan en esa dirección fueron formuladas recientemente por el subdirector del departamento de investigación del Museo de Auschwitz, Jacek Lachendro. En declaraciones al programa de televisión Spiegel TV, Lachendro dijo que al término de la guerra se encontraron 1,95 toneladas de pelo, "rasurado de las cabezas de las víctimas antes de que fueran gaseadas", en la fábrica de textiles de Schaeffler.

Por otra parte, Lachendro aseguró que existen transcripciones del interrogatorio de antiguos trabajadores de la fábrica que afirman que en 1943 dos vagones de tren cargados de pelo llegaron a la fábrica de Kietrz. Los análisis realizados posteriormente por las autoridades polacas revelaron que se trataba de pelo humano que contenía restos de Zyklon B, el veneno empleado en las cámaras de gas de Auschwitz.

También el responsable de prensa del museo de Auschwitz, Jarek Mensfelt, ha afirmado que al término de la II Guerra Mundial se encontraron en la antigua fábrica de textiles casi dos toneladas de cabello de prisioneros de campos de concentración.

La proximidad de esta fábrica con el campo de exterminio de Auschwitz (a apenas tres horas en coche), hace pensar que el cabello podía provenir de estas instalaciones, las más mortíferas puestas en marcha por los nazis, donde murieron más de un millón de judíos.



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