Mundo

Seis años de cárcel por chantajear a la mujer más rica de Alemania con imágenes íntimas

Sgarbi, condenado por extorsión

Lunes 09 de marzo de 2009
La justicia alemana optó por la vía rápida y condenó a seis años de cárcel a Helg Sgarbi, el seductor que chantajeó a la mujer más rica de Alemania, Susanne Klatten, y a otras tres multimillonarias, en un juicio de una sola vista, lo que evitó a las víctimas el apuro de pasar a declarar.


El culebrón de Sgarbi, el seductor que chantajeó a la multimillonaria Susanne Klatten, y las acaudaladas víctimas a las que extorsionaba con filmaciones de escenas íntimas se extinguió apenas unas horas después de que el acusado compareciera ante el tribunal, sonriente y tranquilo, bajo un alud de flashes. La justicia alemana ha optado por condenar a seis años de cárcel al gigoló.

El procesado, un suizo de 44 años, abrió la sesión pidiendo perdón a sus víctimas por los daños causados, brindó luego a la audiencia de Múnich una amplia confesión a través de su abogado y agilizó con ello un proceso que, de otro modo, habría requerido la comparecencia de las víctimas.

Del colectivo de multimillonarias sólo trascendió el nombre de Klatten, ya que el tribunal preservó el anonimato de las restantes. Precisamente fue Klatten quien denunció a su ex amante, harta de que a la primera extorsión siguieran otras exigencias, cada vez mayores. Los seis millones de euros que le entregó, en una caja de embalaje que depositó en el garaje de un hotel, no parecieron suficientes al chantajista, que seguía pidiendo.

La heredera del imperio de los Quandt, una de las mayores fortunas del país y propietarios del 46 por ciento del consorcio automotriz BMW, acudió a la policía a principios de año, consciente de que con ello destapaba la olla del escándalo.

De 46 años, casada desde hace 18 y madre de tres hijos, Klatten decidió poner fin a un chantaje que inmediatamente se convirtió en pasto de la prensa sensacionalista.

Escenas comprometedoras
Sgarbi respondió con una confesión en toda regla respecto a sus extorsiones, de las que llegó a sacar 9,3 millones de euros. Los cargos que se le imputan -entre ellos, haber chantajeado a sus víctimas con filmaciones de escenas íntimas- "son básicamente correctas", según la declaración leída por su abogado. Menos explícito fue Sgarbi respecto a sus presuntos cómplices -entre los que se supone al jefe de una secta, radicada en Italia- y el destino del dinero, del que sólo se recuperó una mínima parte.

Según la policía, Sgarbi tenía en su ordenador una grabación de 38 minutos de largo con escenas comprometedoras de Klatten, a la que a modo de aperitivo había mostrado unos minutos.

Klatten, con un patrimonio estimado de 13.000 millones de euros, había conocido al gigoló en un hotel de lujo, en 2007, y sus encuentros discurrieron en locales de este estilo, balnearios, etc.