Salud

Merck protagoniza la segunda gran fusión entre farmacéuticas pese a la crisis

tras la compra de schering-plough

Jueves 12 de marzo de 2009
La compra de Schering-Plough por Merck es la segunda gran fusión en lo que va de año en el sector farmacéutico, el único que se ha atrevido a plantear operaciones de este tipo desde que se desató la crisis económica internacional.

Las dos empresas, ambas con sede en Nueva Jersey, informaron de que Merck pagará 41.100 millones de dólares (unos 32.600 millones de euros) por Schering-Plough, cuyos accionistas recibirán 0,57 títulos de la primera y 10,5 dólares en efectivo por cada acción de la segunda, lo que supone una prima del 34 por ciento respecto del precio de cierre en bolsa del viernes.

Merck, cuyo nombre y presidente, Richard Clarck, se mantendrán tras la fusión, ganó 7.808 millones de dólares en 2008, más del doble que en 2007 y, si todo sale según lo planeado, en 2011 habrá recortado en 3.500 millones de dólares su gastos anuales.

Una vez que haya concluido la operación, previsiblemente en el cuarto trimestre del año, la nueva Merck estará controlada en un 32 por ciento por los actuales accionistas de Schering-Plough. En 2008 esa empresa ganó 1.795 millones de dólares y obtuvo el 70 por ciento de su facturación de fuera de Estados Unidos.

Líder mundial en asistencia sanitaria
Según Clarck, con esta operación se crea "un líder mundial de asistencia sanitaria que marcará una diferencia significativa" en el futuro de la industria farmacéutica. Además, es el paso más reciente de los dados por un sector que, sin verse especialmente perjudicado por la crisis económica, sí está sufriendo por la presión que supone la próxima espiración de patentes que protegen sus medicamentos de posibles copias durante años y les permiten rentabilizar sus inversiones en investigación.

Ese es el caso también de Merck, que por ejemplo en 2012 perderá la patente de Singulair, un medicamento para tratar el asma con el que obtiene unos 4.300 millones al año, cerca del 18 por ciento de sus ventas.

Pfizer y Wyeth
Hace seis semanas, la primera farmacéutica del mundo, Pfizer, abrió esa senda de fusiones cuando anunció la compra por 68.000 millones de dólares de Wyeth, una competidora algo menor que ella.

Además, la semana pasada Roche elevó hasta 40.000 millones de dólares (93 dólares por acción) su oferta para hacerse con el capital que aún no tiene de la biotecnológica Genentech, una de las firmas de biotecnología más antiguas y rentables del mundo. El gigante suizo, que hasta entonces ofrecía 86,5 dólares por acción, elevó hasta 93 dólares su propuesta, aunque el Consejo de Genentech insistió en rechazarla, argumentando que la firma vale al menos 112 dólares por acción.

The Wall Street Journal aseguraba en su web que Genentech estaba a punto de aceptar la oferta de Roche de pagar 95 dólares por acción, lo que supondría unos 46.700 millones de dólares que permitirían al grupo suizo hacerse con el 44 por ciento de Genentech que aún no controla.

¿Crisis?
Los analistas coinciden en destacar que estos movimientos ponen de manifiesto que el farmacéutico es uno de los pocos sectores que tiene el privilegio de contar con financiación para acometer operaciones de tal magnitud pese a la crisis. Antes de que la crisis se extendiera a otros sectores de la economía, los mercados crediticios fueron los primeros en resentirse por la falta de confianza entre instituciones financieras, lo que se tradujo en problemas para acceder al crédito en diferentes sectores.

En el caso de Merck, la operación contará con 8.500 millones de dólares suministrados por JPMorgan Chase.

Pese a que la fusión de Merck y Schering-Plough ha sido aprobada ya por los dos consejos de administración, los analistas coinciden en indicar que, dado el movimiento que está registrando en este sector, la oferta podría ser demasiado barata, lo que permitiría a otras firmas de la industria presentar alternativas más atractivas.

Se ha llegado a apuntar la posibilidad de que Johnson & Johnson ponga sobre la mesa una propuesta más suculenta por Schering-Plough, con la que tiene un acuerdo de colaboración multimillonario para comercializar Remicade, un medicamento contra la artritis.

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