Montse Fernández Crespo | Viernes 13 de marzo de 2009
Sí, porque titular simplemente con “…y mi otro Yo…” sería escaso. Son decenas, cientos, miles de “Yos”. El Yo que ríe, el que sufre, el que guarda esperanzas, el que se hunde, el que ama, el que odia. El Yo egoísta, el desprendido, el amigo, el enemigo, el que tiende una mano, el que la niega. El Yo que se excusa, el que hiere, el que perdona, el rencoroso, el honesto, el cobarde, el valeroso. El Yo ciego, el sediento, el hambriento, el satisfecho, el sano, el enfermo. El Yo que va de compras, el que se entretiene en el cine, el que acude a una cita, el que planea viajes, el que abre un libro, el que comparte sus horas.
Sí, todos son consecuencia de ese “Yo soy yo y mis circunstancias” que anunciaba Ortega y Gasset.
Escribir sobre esto me vino tras observar las diferencias de conjunto y características particulares que se dan en las secciones paralelas de “lo más visto” o “lo más enviado” o “lo más comentado” o “lo más valorado” de los diarios en su versión digital en Internet. Si nos moviéramos por un “único Yo”, estas listas coincidirían por fuerza y, si bien las diferencias no son 100% manifiestas, su número es suficiente y sus peculiaridades bastante significativas. Sin ánimo de realizar un análisis exhaustivo y mucho menos con rigor científico, anotar que en una lista de diez ítems no llegan a más de cinco las coincidencias y difícilmente en el mismo orden de valoración. Siempre hay, claro está, temas candentes o provistos de un aire ácido que pugnan por las primeras plazas en todas ellas.
Observando en diferentes días y en diferentes diarios, pueden constatarse las siguientes peculiaridades en el comportamiento Internet 2.0 de nuestros “Yos” (*):
- “Lo más visto” o “Lo más leído” se corresponde con temas de actualidad económica, política y social, de carácter local, nacional e internacional. El día a día. Nuestro entorno, lo que nos preocupa, lo que nos afecta. Intelectual y cultural.
Por ejemplo: “El Ibex cae un 9%, record histórico” - “Carrefour hunde un 25% los precios”
- “Lo más enviado” atiende a informaciones más o menos sorprendentes, curiosas y morbosas. Con un toque personal pero sin llegar a movernos, como de andar por casa. Se pretende causar impacto en el que lo recibe. Tiempo libre y chascarrillo.
Por ejemplo: “Una pareja Camboyana sierra su casa por la mitad para acelerar el divorcio” - “Orgasmo. ¿Qué, cómo, por qué?”
- “Lo más comentado” irrumpe directamente en nuestra forma de ser y de pensar. Nos toca la fibra, nos invade y nos llega muy adentro. Conmueve y obliga a participar. Plano de intimidad.
Por ejemplo: “Los hombres no sacan ninguna ventaja del machismo”
- “Lo más valorado” o “Lo más votado” manifiesta nuestra solidaridad, nuestra preocupación por los otros, por el devenir global. Con notas de progreso y aire de comunidad.
Por ejemplo: “Un niño israelí con cáncer, tratado en Israel” - “Obama aprobará el lunes investigar con células madre”
Es cierto que en algunas ocasiones noticias y artículos coinciden en el ranking. Este fenómeno se encuentra en informaciones que nos resultan llamativas rozando nuestro ADN más animal, en otras de poderosa actualidad internacional que nos afectan como microseres en un mundo globalizado, y en aquellas relacionadas con asuntos locales sobreamplificados día tras día por los propios medios. Pero lo que queda medianamente probado es que si reaccionáramos de igual manera ante cualquier situación o declaración externa, “Lo más leído” sería una relación espejo de “Lo más valorado” y de “Lo más enviado”. Y esto no acontece. Porque cobijamos “Yos” de comportamientos múltiples, casi infinitos.
En cualquier caso, sus similitudes y diferencias desencadenan cierta inquietud en aquellos que seguimos la evolución de Internet y el modo en que los usuarios se desenvuelven en ella y, por tanto, debemos preguntarnos el por qué.
Quizás porque “Yo soy yo y mis circunstancias”. Sin velos en Internet, un medio de expresión y de vida capaz de acentuar las conductas y de modificarlas en un entorno de anonimato y libertad.
PD. “Aunque suene muy raro, la libertad individual es una creación social. Sólo desde fuera se nos ha enseñado a dirigir nuestro comportamiento por encima de nuestros deseos, que es el único sistema de dirección con el que nacemos” (Antonio Marina, “Anatomía del miedo”).
(*) Los ejemplos que se traen a colación se han elegido por su idoneidad para el comportamiento que acompañan, aunque en algunos casos y como venimos repitiendo a lo largo de este escrito, aparecieran también en otras listas.
TEMAS RELACIONADOS: