Ricardo Ruiz de la Serna | Domingo 15 de marzo de 2009
La Vicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega declaró hace pocos días que el Gobierno no está preocupado, sino ocupado. Ante estas palabras, quien debe sumirse en la más honda de las inquietudes es el ciudadano. Por una cacería dimitió un Ministro, y los incendios se le suceden a un Presidente que se va quedando sin ases en la manga.
A las protestas de los jueces, los estudiantes y los autónomos, se han sumado los funcionarios del cuerpo Nacional de Policía, cuya situación clama al cielo. El Sindicato Unificado de Policía, la Confederación Española de Policía, la Unión Federal de Policía y el Sindicato Profesional de Policía han salido a las calles el pasado domingo para denunciar los incumplimientos del Gobierno tanto de sus promesas electorales como de sus obligaciones legales El Ministerio de Alfredo Pérez Rubalcaba parece el mapa de Bonanza.
Los organizadores dieron entre 22.000 y 25.000 asistentes; el Ministerio se quedó en 7.000. Como lo oyen, hay una diferencia de quince mil personas entre los sindicatos y el Ministro. Sin embargo, cualquiera que estuviese allí sabe que las cifras oficiales se han quedado muy cortas; sospechosamente cortas.
Llegaron policías de toda España en coches, en autobuses, en moto… Eran tantos que la manifestación tardó cerca de dos horas en recorrer la distancia que va de la Glorieta de Rubén Darío a la Plaza de Colón en Madrid. Cuando la cabecera había llegado al final del recorrido, aún estaban armando pancartas en el punto de salida.
El ambiente fue festivo pero la indignación se palpaba en el aire. El humor de los manifestantes se alternaba con las exigencias de dimisión y la denuncia de las mentiras ministeriales. La propia convocatoria dejaba bien claro cuáles eran las reivindicaciones:
En los últimos meses, el Gobierno ha aprobado partidas presupuestarias de 600 millones de Euros para los Mossos d´Escuadra; 30 millones de euros para la Ertzaintza; 90 millones de euros para el plan E; 85 millones de euros para el cine; y 2 millones de euros para Asociaciones afines al PSOE. En las elecciones del año pasado, el Presidente del Gobierno prometió para el Cuerpo Nacional de Policía una subida entre el 12 y el 18 por ciento.
Todavía la están esperando.
Además, los funcionarios denuncian que sufren un recorte de los derechos sindicales. Se les ofrecen turnos de trabajo de 12 horas de servicio o jornadas laborales de 40 horas semanales contrarias a las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo. A esto se unen las instrucciones para aumentar la presión sobre los inmigrantes en situación irregular; ésas que el ministro decía que no existían.
Los gritos más escuchados fueron Rubalcaba dimisión y Rubalcaba súbenos la paga mientras dos o tres policías se encaramaban a una cornisa y desplegaban una pancarta con las cifras de la vergüenza: un policía de la escala básica viene a cobrar unos 1400 € al mes y la hora extra se le paga a 7 €. Díganme si esto sirve para pagar a quienes deben velar por la seguridad y la libertad de todos.
Algunos iban disfrazados de esclavos y portaban a hombros el palanquín de otro disfrazado de César con el cartel Alfredus Rubalbabiensis. Cuatro o cinco iban de legionarios romanos con un estandarte que decían CNP LEGIO R.I.P. El mensaje no podía ser más claro. Sonaban petardos, bocinas, gaitas, tambores, bombos, matracas, tracas, más petardos, muchos petardos, ¡pum, pum, pum!. Un coche llevaba sonando a todo trapo a un imitador de El Ruiseñor cantando Soy madero. Otros llevaban un pequeño carro de la compra con una formidable equipo de megafonía que amplificaba hasta el infinito Valencia en fallas. Estaba toda la cuenca asturiana con banderas y ese acento de quienes lo tienen difícil desde siempre. Había aragoneses con pañuelos baturros, andaluces y extremeños con sombreros a paja y mucha retranca. Al pasar por un mesón, los más previsores de tomaron unas cañas para combatir la deshidratación y la tristeza de dejarse la piel por un sueldo de miseria. Los valencianos no dejaron en su tierra ni banderas ni pólvora porque se la trajeron toda. Estaban los venidos desde el País Vasco, esos que no pueden decir en el Colegio de sus hijos en que traban los padres.
Había mucho miedo. Casi todos temen represalias y expediente por protestar y por manifestarse. A Alfredo Perdiguero, portavoz de la UFP cualquier día o van a detener por protestar desde su altura de dos metros. Lo mismo les pasa a los Guardias Civiles, que estaban allí casi clandestinos porque también a ellos les llueven palos por hablar.
Las ausencias políticas fueron evidentes. Sólo fue la Diputada de UPD y Presidente del Partido. Rosa Díez, que leyó un manifiesto tan duro como justo:
El ministro sabe que la Policía está mal pagada [ …] ¿Cómo puede explicar a la sociedad española que las grandes operaciones que tanto réditos mediáticos le proporcionan son sólo el resultado de la profesionalidad, esfuerzo y compromiso de unos policías mal pagados, con escasos medios y con jornadas laborales más propias de sistemas predemocrátcos?
A veces hay que ser firme. Los policías tienen razón. Sus reivindicaciones son justas y van en beneficio de toda la sociedad. Le toca al ministerio mover ficha.
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