Rafael Ortega | Domingo 15 de marzo de 2009
Nació en enero de 1958 y el pasado jueves se cerraron los actos que se han celebrado durante todo un año para conmemorar el cincuenta aniversario de la revista VIDA NUEVA, la revista semanal “que nunca ha querido ser la voz oficial de la Iglesia, pero sí una voz de la Iglesia”. Estas palabras de Antonio Montero, periodista y Arzobispo Emérito de Mérida-Badajoz, una de las mentes más claras que ha dado la Iglesia Española en los últimos años, nos resumen la intención editorial de este importante órgano informativo, VIDA NUEVA, que cada vez esta más “nueva”.
El semanario comenzó a caminar en enero de 1958,nueve meses después de la firma del tratado de Roma, que iniciaba el camino a la Comunidad Económica Europea de la mano de dos políticos católicos excepcionales, Shumann y de De Gasperi, y nueve meses antes de la elección de Juan XXIII, el pastor de la Iglesia Universal que abrió las puertas del Concilio Vaticano Segundo, “caricia del Espíritu Santo” como el Beato Pontífice llamó al encuentro ecuménico. Era el momento oportuno para el nacimiento de un medio de comunicación. Era una situación llena de esperanza en la mitad del siglo XX que había sufrido la brutalidad de las guerras mundiales, y la llegada de importantes teólogos que querían y deseaban llevar nuevas luces.
Cuatro sacerdotes, uno de ellos era Antonio Montero, y tres seglares periodistas, se unen para poner en marcha la editorial PPC (Propaganda Popular Católica), que querían hacer algo diferente que cubriera el espacio no ocupado por otras publicaciones religiosas de teología, espiritualidad, apostolado, documentación eclesiástica y acción social. Los fundadores, con Antonio Montero como primer director de la editorial PPC, decidieron que José María Pérez Lozano debería ser el primer director de VIDA NUEVA. Él puso en práctica la idea de “nunca una voz oficial de la Iglesia, pero sí una voz de la Iglesia”. Murió joven, a los 45 años. Le sucedió el llorado y admirado José Luís Martín Descalzo que definió el compromiso de VIDA NUEVA en estos términos :” Cree en la necesidad de renovar la Iglesia, pero está seguro que esta renovación sólo puede venir por un verdadero regreso a las raíces evangélicas. Ama y apoya los aspectos teológicos de profundización de los afanes pastorales de actualización, pero no gusta de las aventuras de quienes creen que la Fe puede ser puesta a diario en el tablero de la duda. Acepta el ritmo forzosamente lento de toda renovación que quiera ser simple cambio de nombre. Sabe aceptar las lentitudes de la Jerarquía y de la comunidad, porque sabe que una y otra están compuestas de la misma masa humana mediocre de la que está formada nuestro grupo”.
Como dice el actual director, Juan Rubio, “hoy más que nunca, nos parece que VIDA NUEVA, recordando el Vaticano II, tiene que se esa caricia necesaria”. Nosotros aplaudimos ese compromiso que nace cada semana con un equipo de mujeres y hombres ejemplar. Por eso digo que ese semanario, esa revista nuestra, es “UNA VIDA CADA VEZ MÁS NUEVA".
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