Opinión

Obama, Lula y el futuro del orden mundial

Lunes 16 de marzo de 2009
No deja de ser significativo que Barack Obama, flamante presidente de los Estados Unidos, haya escogido a Lula da Silva para su primer encuentro con un gobernante latinoamericano. El reciente relevo sucedido en la Casa Blanca está llamado a traer un nuevo orden en las relaciones del país norteamericano con la región latinoamericana y el mandatario brasileño parece destinado a capitanear esta nueva etapa en la diplomacia entre el norte y el sur del continente. Lula no solo es un líder en sintonía con Obama, sino que, además, dirige los designios de un país que ya es, de hecho, una potencia económica mundial. Lula es la cabeza visible del éxito en América Latina, además de un presidente ecuánime, alejado del populismo y el nacionalismo indigenista que imperan en buena parte del subcontinente. Es una decisión realista, al tiempo que inteligente, por parte del Presidente Obama el aceptar como interlocutor a la izquierda Latinoamericana. Resulta además reconfortante que el gesto se concrete a cierta izquierda: la que es homologable en su versión occidental -una distinción que bueno sería tuviera efectos pedagógicos en ciertos países de nuestra área cultural. Estas características políticas de Lula y las de la nación que encabeza convierten a Brasil en un potencial aliado estratégico para Estados Unidos. De todo esto, hablaron en Washington Obama y Lula.


Como presidentes de dos potencias económicas, los dos líderes señalaron su voluntad de trabajar juntos para hacer frente a la crisis mundial, una tarea ardua cuya primera cita ineludible será en Londres, donde tendrá lugar la próxima reunión del G-20. Además, otro de los puntos presentes en la agenda de los mandatarios es favorecer el desarrollo en América Latina, con especial atención sobre la cuestión cubana. Pero es en materia de petróleo donde Obama y Lula pueden hacer grandes negocios. Brasil dispone de abundantes fuentes de tan codiciada materia y representa una gran alternativa al petróleo venezolano, que Chávez amenaza con cortar a Estados Unidos. Así pues, puede decirse que la reunión que tuvo lugar en Washington es crucial para entender el futuro de las relaciones norte-sur en América Latina y para el horizonte económico mundial. Lula ya es, sin lugar a dudas, actor protagonista en la escena económica y política internacional.