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Elecciones presidenciales en Argelia sin sorpresas

plebiscito arrollador

Martes 17 de marzo de 2009
El resultado de las próximas Elecciones presidenciales en Argelia previstas para el 9 de abril es conocido de antemano. Abdelaziz Buteflika, que aspira a un tercer mandato, para lo cual se ha visto obligado a modificar varios artículos de la Constitución, saldrá triunfante para presidir por otros cinco años el principal productor de gas y petróleo de la ribera sur del Mediterráneo.

El actual Jefe de estado argelino será reelegido con holgura no sólo porque frente a él no hay ningún candidato capaz de obtener el apoyo ni siquiera de un 5% del electorado, sino porque los “poderes fácticos” del país, Ejército, servicios de seguridad, altos cargos de la Administracion y la gran patronal, lo han designado como su candidato.

Los hombres del Presidente, que componen el llamado grupo de Tlemcen, monopolizan los puestos claves del país. Yazid Zerhouni, su hombre de confianza, es ministro Interior; Ali Tounsi, dirige la Policía; Chakib Khelil, el ministro de Energía, es considerado el artífice de la política petrolera y gasística del país; Mourad Medelci, ministro Exteriores; Tayeb Belaiz, ministro de Justicia; en el aparato de la Preesidencia ha designado a hombres de su confianza, Mokhtar Reguieg, Mohamed Rougab y Logbi Habba.

Sin embargo, una serie de movimientos y grupos de la oposición política, tanto dentro como fuera del país, así como un gran número de personalidades que han marcado la historia de Argelia en los últimos decenios, predican la abstención, el voto nulo, la rebelión cívica. El general Rachid Benyelles, el dirigente del Reagrupamiento por la Cultura y la Democracia (RCD), Said Saadi, y el dirigente del Frente de Fuerzas Socialistas (FFS), Hocin Ait Ahmed, llaman al boicot de las urnas; dos antiguos primeros ministros, Sid Ahmed Ghozali y Ahmed Benbitur, alertan sobre la degreadación aceletrada del país y piden un cambio de régimen; el presidente de la Liga Argelina por los Derechos del Hombre, Ali Yahya Abdenur, denuncia el cáncer de la corrupción que corroe el país. Otras voces, más radicales, claman por “el deber de la resistencia” como el abogado Salah-Eddine Sidhoum, miembros conocidos del islamismo político, intelectuales y profesores de Universidad.

Aún teniendo todas las garantías de salir reelegido, Abdelaziz Buteflika, quiere que sea por plebiscito. “Un Presidente que no es elegido por la aplastante mayoría de los votantes, no se puede considerar como presidente del país”, lanzó Buteflika el mismo día en que presentó su candidatura a la reelección.

El mensaje era claro e iba dirigido a la llamada “alianza presidencial” que componen los tres partidos que le han sostenido en sus mandatos anteriores: el histórico Frente de Liberación Nacional (FLN), el Reagrupamiento Nacional Democrático (RND) y el Movimiento Social por la Paz (MSP) de coloración islámica.

Los aparatos de los partidos que respaldan a Buteflika han puesto el acento en consecuencia en arrastrar el voto popular en favor del candidato. Centenares de asociaciones de todo tipo, culturales, sociales, deportivas, folklóricas, o simples grupos de ciudadanos, han recibido promesas de apoyo material por parte de la Administraciónsi movilizan sus simpatizantes en favor del candidato único. El único temor del régimen es la abstención, que, de repetirse las cifras de pasados comicios (en las Legislativas de mayo de 2007, no se alcanzó el 35% de votantes), empañaría las presidenciales, aunque no modificaría sus resultados. El terrorismo alimentado por una fantomática Al Qaeda del Magreb islámico, ha dejado de ser motor del voto del miedo.

Buteflika no teme que ningún candidato rival le haga sombra. Pero no quiere salir elegido por una victoria pírrica. Los tenores del stablishment ya han pre-proclamado los resultados finales: “habrá un múinimo del 70% de participación”, según el secretario general del FLN, Abdelaziz Beljadem. “Y Buteflika obtendrá un 80% de votos”.

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