La presentación esta mañana de la próxima temporada del teatro madrileño tenía un claro aire de despedida. Para Antonio Moral, director artístico, y Jesús López Cobos, director musical, era la última ocasión en que acompañaban a Miguel Muñiz.
En el caso del maestro López Cobos, la despedida ha sido claramente amarga y ha estado cargada de duros reproches hacia lo que él considera una absoluta falta de previsión de las instituciones. Ha recordado, además, que esta es la segunda vez que se marcha de España así, por culpa de una forma de trabajar en la que
los proyectos a largo plazo no tienen cabida. “No tengo planes, ni ganas”, ha afirmado. A partir de 2010, cuando cumplirá 70 años, intentará rebajar su actividad, aunque también está dispuesto a reactivar su actividad internacional.
Mucho menos crítica ha sido la intervención de Antonio Moral. Después de agradecer a su equipo su magnífica labor y de señalar la importancia de la complicidad entre el director artístico y el musical
para que un teatro funcione, ha presentado la temporada 2009-2010, la cual estará basada, como las anteriores, en tres pilares básicos: una oferta cultural amplia y variada, una propuesta artística multidisciplinar y, por último, la elección de los mejores intérpretes y, en todo caso, de los más idóneos en cada repertorio.
La figura femenina tendrá un protagonismo esencial como idea temática que entrelaza los diferentes aspectos de una programación que pretende ser equilibrada y novedosa, centrada no sólo en el aspecto operístico, con el fin de impulsar
otros géneros como la danza, la música de cámara, los conciertos líricos, las proyecciones cinematográficas, los proyectos pedagógicos o la creación de nuevas obras. Así, diez de los títulos programados van a explorar el universo femenino desde los diversos ángulos en los que comparecen algunos de los prototipos más significativos con los que la mujer ha sido representada a lo largo de la historia del teatro cantado.
Será, por ejemplo, Lulu, de Alban Berg,
una clásica femme fatale, la encargada de abrir la temporada con un montaje coproducido con la Royal Opera House, Covent Garden, de Londres. Pero habrá muchas más: Theodora, Agrippina, Salome y Norma son otros nombres femeninos que dan titulo a óperas que podremos ver la próxima temporada. También en el ya clásico Ciclo de Grandes Voces, las protagonistas serán mujeres: Cecilia Bartoli, Renée Fleming, Edita Gruberova, Diana Damrau y Patricia Ciofi.
Los 16 títulos operísticos programados abarcan un amplio periodo de 337 años, desde el estreno en 1642 en Venecia de L’incoronazione di Poppea de Monteverdi hasta la presentación en 1979 en la Ópera de París del tercer acto de Lulu, con la clara intención de combinar el repertorio menos frecuente con el considerado más popular. Y por épocas, tres de las óperas
corresponden al barroco, dos al periodo clásico, siete se enmarcan en el fecundo siglo XIX (incluyendo cuatro títulos belcantistas, dos románticos y uno verista) y cuatro obras que fueron escritas en el siglo pasado. Una curiosidad: no esperen a Puccini a pesar de que Mortier aún no haya aterrizado en Madrid.
Y si Lulu se encargará de
levantar el telón de la próxima temporada de ópera, Simon Boccanegra pondrá punto final a la misma con dos repartos de grandes nombres de los que siempre son bien recibidos en nuestra capital: Carlos Álvarez y
Plácido Domingo junto con Inva Mula y Angela Gheorgiu.
En el capítulo dedicado al ballet, al que se ha querido dar mayor protagonismo que en anteriores temporadas con un total de veinte funciones tanto de ballet clásico como de danza contemporánea, el gran acontecimiento será
la presentación del legendario Ballet del Teatro Bolshoi de Moscú con su espectáculo Espartaco con música de Aram Khachaturian y coreografía de Yuri Grigorovich programado para el mes de septiembre.