Opinión

Francia y la OTAN

Luis Racionero | Jueves 19 de marzo de 2009
El Presidente Sarkozy, que se caracteriza por su sentido común, ha vuelto a integrar a Francia en la estructura militar de la OTAN, de la cual había salido De Gaulle en 1966. Los progres irredentos y los carcas recalcitrantes han puesto el grito en el cielo porque, según ellos, la decisión de Sarkozy conllevará una pérdida de influencia gala.

Evidentemente fue esa salida de la estructura militar de la alianza la que causó la pérdida de influencia de Francia , que ahora puede recuperarla al estar presente en los altos mandos donde se toman las decisiones militares.

Leyendo las memorias de Eisenhower (Cruzada en Europa) y de Churchill (La Segunda Guerra Mundial), se comprende el rencor acumulado que impulsó a De Gaulle a salir de la OTAN. Churchill, en una ocasión jocosa llegó a decir: “De Gaulle se cree Juana de Arco, lo malo es que los obispos no me dejan quemarlo”. Por su parte Eisenhower explica que una de las condiciones para el desembarco en Africa del Norte era que De Gaulle no supiera nada del asunto, usando al general Giraud para poner de su lado a las tropas francesas de Argelia.

Se comprende que De Gaulle estuviese dolido con ingleses y norteamericanos por ningunearle y que, en cuanto pudo, se fabricó una bomba atómica y les trató de tú a tú. O eso creía él. En realidad lo de De Gaulle era un “Fastídiese Capitán, que hoy no como rancho”. Debió quedar satisfecho con el papel que le dejaron asumir en la reconquista de París, lograda por ingleses y yankis, y capitalizada por el locutor De Gaulle como cosa suya y del pueblo francés. La historia está escrita y todos sabemos a qué aternernos. Por eso Sarkozy, que no tiene complejos de culpabilidad, ha reintegrado Francia a la estructura militar de la OTAN.

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