Domingo 22 de marzo de 2009
La titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 1 de Corcubión (La Coruña) dictaba un auto esta semana en el que se daba por concluida la instrucción del llamado “caso Prestige”. Tal era el nombre del barco que provocó en 2002 uno de los mayores desastres ecológicos que se recuerdan, vertiendo al mar cantidades ingentes de fuel y provocando una inmensa marea negra que asoló las costas de Galicia. A través del auto en cuestión se ha sabido que la juez mantiene la imputación del capitán del barco, su jefe de máquinas y su primer oficial. No así el entonces director general de Marina Mercante, sobre quien el propio Abogado del Estado -cuyo nombre revela a quién representa- solicitó que se sobreseyese su imputación. Lo relevante de éste último aspecto es que, si al final no prospera el recurso interpuesto por la plataforma “Nunca Mais”, cívica de nombre, que no en su comportamiento-, el procedimiento se cerrará sin la imputación de un solo cargo político. Y por aquel entonces gobernaba el PP de José María Aznar.
Ese es el único motivo por el que “Nunca Mais” ha recurrido. Sin políticos imputados, todas aquellas manifestaciones con pancartas pagadas a costa del erario público quedarán vaciadas de contenido. Todos aquellos insultos, todas aquellas descalificaciones, toda aquella marea negra vertida contra el PP se diluirá por otra marea inexorable, la de la justicia y también la del tiempo. Impecable, la primera pero excesiva y frustrante la segunda, como suele ocurrirle a casi todos los procedimientos judiciales españoles. Aún así, a diferencia de lo que sucedió el 11- M, aquella crisis sí fue bien llevada. Se oyó a los expertos que recomendaban alejar el barco del litoral costero y a la larga se demostró que la decisión adoptada no fue ideal, pero quizá fuera la menos mala. Posteriormente, el gobierno de Aznar creó un fondo especial de ayudas a los municipios afectados y se volcó en su recuperación. Se decantaron por la política de hechos en lugar de la de fotos. Es decir, trabajaron. Y los resultados les avalaron, lo que tuvo un fiel reflejo en la victoria electoral del PP en las siguientes elecciones municipales, especialmente en zonas afectadas como al Costa de la Muerte. Seis años después, poco o nada queda de aquel desastre. La fauna y flora marinas se recuperaron sin problemas y las grietas del barco, hundido a una distancia considerable, siguen selladas. Tanto como el sumario durante todo este tiempo, del que no se han conocido filtraciones. Es lo que tiene instruir lejos de la Audiencia Nacional.