50 heridos en la avalancha humana
Domingo 22 de marzo de 2009
Dos personas han muerto y al menos otras 50 están heridas por una estampida registrada este sábado en el estadio de Luanda, la capital angoleña, en la que iba a celebrarse un acto del Papa Benedicto XVI dedicado a la juventud, según informó la agencia de noticias Lusa. Miles de personas se agolpaban ante el estadio para lograr acceder al acto, programado para cuatro horas y media más tarde del momento en el que se produjo el incidente.
Dos jóvenes resultaron muertos y otros cincuenta heridos, diez de ellos de consideración, en una avalancha que se produjo este sábado a la entrada del estadio "Dos Coqueiros" de Luanda, donde el Papa Benedicto XVI celebró un encuentro con decenas de miles de jóvenes. Según dijo a Efe la médico de guardia del Hospital "Josina Machel", de Luanda, que no se quiso identificar, un muchacho y una muchacha, de unos 16 ó 17 años de edad, llegaron al hospital muertos, tras haber sido a arrollados durante una avalancha que se produjo en las puertas del estadio cuando intentaban acceder al recinto.
La doctora explicó que otros cuarenta jóvenes heridos en la avalancha habían sido atendidos y dados de alta y que quedaban diez más ingresados con heridas de cierta consideración en el Hospital. Un portavoz de la Policía, por su parte, señaló a Efe que investiga el suceso y no ofreció otros detalles, al tiempo que se remitía para informaciones más precisas a "una nota oficial que se hará pública en las próximas horas".
Bajo un sol de justicia, Benedicto XVI se reunió este sábado en el estadio "Dos Coqueiros" con los jóvenes angoleños, a los que dijo que "el futuro es Dios", animó a "no temer" al matrimonio o el sacerdocio, al tiempo que atacaba la cultura hedonista e individualista.
Antes del encuentro, en una misa para varios miles de personas, pidió a los católicos que combatan la brujería y el espiritismo en África, ofreciendo el Evangelio "a esas gentes desorientadas, que viven en el terror" y que llegan a sacrificar a niños de la calle al considerarlos brujos.
El encuentro con los jóvenes acaparó la segunda jornada del Papa en Luanda, donde ya desde ayer miles de muchachos -muchos llegados desde otros puntos del país y tras más diez horas de viaje en viejos autobuses- recorrieron el centro de la ciudad cantando, bailando y rezando, a la espera de la cita con el Pontífice, de 81 años, que les dijo que reunirse con los jóvenes hace bien a todos.
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