El general médico Navarro, que se encargó de elaborar la lista de los 62 militares españoles en el accidente del Yakovlev-42, ha admitido que pudieron "bailarle" nombres y números en la relación de cadáveres que elaboró tras la catástrofe, aunque insistió en la posibilidad de que las autoridades turcas cometieran "errores" en la entrega de los cuerpos porque "hubo mucho trasvase de bolsas".
El juicio a tres altos mandos militares que supuestamente identificaron erróneamente 30 de los 62 cadáveres de los militares que fallecieron en el accidente del avión Yak-42 ocurrido en Trebisonda (Turquía) el 26 de mayo de 2003 ha comenzado a las 10:30 horas en la Audiencia Nacional. Medio centenar de familiares de las víctimas que han accedido a la sala de vista se ha quejado de que el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, sólo ha concedido una plaza por cada una de los allegados de los fallecidos.
De izda a dcha, de espaldas, José Ramón Ramírez García, Vicente Carlos Navarro Ruiz y Miguel Ángel Sáez García, los tres mandos militares para quienes el fiscal pide entre 4 años y medio y 5 años de prisión por la identificación errónea de 30 de los 62 cadáveres de los militares españoles muertos en el accidente del Yak-42 el 26 de mayo de 2003, al inicio del juicio hoy en la Audiencia Nacional, en Madrid. (Foto: Efe)">
El general de Sanidad Navarro ha sido el primero en declarar y ha admitido que las autoridades turca pudieron cometer
errores en la entrega, no en la identificación, de los cadáveres de los militares fallecidos en el accidente aéreo. El general, que ha respondido a las preguntas del fiscal durante más de una hora,
ha atribuido a las autoridades y forenses turcos problemas con la gestión de los cadáveres y ha detallado que
los militares españoles nunca tuvieron acceso a las cámaras mortuorias, que no pudieron tomar muestras de los restos y carecieron de un intérprete en todo el proceso.
"No nos queremos quitar de encima la responsabilidad. Llevo seis años preguntándome qué ocurrió (...) Había tres listas y pude haber bailado números", según ha admitido Navarro, quien no obstante ha insistido en que también pudieron cometerse errores en los trasvases de bolsas con restos. Por otra parte, Navarro ha asegurado que cumplió la misión que le encomendó el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, que según ha explicado le pidió recuperar y repatriar los 62 cadáveres,
"no traerlos identificados".
A instancias del teniente fiscal, Fernando Burgos, el general Navarro ha detallado que
Trillo de pidió personalmente el mismo día 26 de mayo que fuera a Turquía. Al llegar al mortuorio, ha agregado, se encontró con tres cámaras frigoríficas "sin condiciones", en las que se encontraban "pilas de cadáveres, muchos de ellos en mal estado", lo que presentaba "un escenario dramático".
En este proceso, según Navarro, no se contó con ningún intérprete y los restos eran "manipulados" por el personal turco, que los trasladaba varias veces de las cámaras a las mesas. Tras
calificar la situación de "caótica", el general ha dicho que incluso había restos de mujeres cuando entre los militares españoles no había ninguna.
Sus trabajos concluyeron a las 10 de la noche del día 27 de mayo, hora en la que estaban listos los aviones Hércules que iban a repatriar a España a los militares fallecidos. En ese momento firmó el acta turco, escrito en turco, que dos meses después llegó a sus manos y en el que se decía que la delegación española se llevaba los cadáveres sin identificar. "Si esto lo hubiéramos sabido, no lo hubiera firmado", ha asegurado Navarro.
El general médico ha afirmado que su misión concluyó al llegar a la base de Torrejón (Madrid) el 28 de mayo a mediodía, donde dio novedades a Trillo, antes de celebrarse el acto de recepción oficial de los féretros.
A preguntas del fiscal, Navarro ha reiterado que en Madrid no expidió certificados de defunción, porque es "un documento inútil", y sí se realizaron informes sobre las causas de fallecimiento que se entregaron a las familias que así lo requirieron.
El general ha afirmado que ha destruido las anotaciones sobre las identificaciones de los cadáveres realizadas durante su estancia en Turquía referentes a los militares que habían demandado los familiares.
Comandante Ramírez: "el general nos dijo ya están identificados. Vamos a casa"El comandante médico José Ramírez ha afirmado que
su trabajo se limitó a anotar las lesiones de los cadáveres y ha subrayado que el general Vicente Navarro les dijo: "Ya están identificados. Nos volvemos a casa".
Ante las preguntas del teniente fiscal, Fernando Burgos, el comandante médico ha detallado que durante su estancia en Turquía observó que
las bolsas con los restos se llegaron a romper y que no se sacaron muestras porque no era el objetivo de su misión y porque nadie se lo pidió. Asimismo ha reconocido que sólo el general Vicente Navarro tenía fichas y fotos de los fallecidos y ha confesado que el general les dio un listado manuscrito donde se decía que estaban identificados los 62 cadáveres.
Tras señalar que desconoce cómo se hicieron las identificaciones, ha subrayado: "Me dijeron que estaban identificados y no tenía por qué dudar". En este sentido ha asegurado que como médico y patólogo, no como forense,
le parecía "poco normal" poder identificar unos restos carbonizados como lo estaban algunos de los cuerpos de los militares fallecidos.
Ha explicado que
la única manipulación de los cadáveres se produjo por parte de los forenses turcos cuando tomaron muestras, y ha indicado que se encontraron con cadáveres bien conservados y otros con traumatismos y quemaduras.
Ha detallado que al llegar a España con los restos recibió una llamada telefónica, cuando iba acompañado por el capitán médico Miguel Sáez, de un teniente coronel que les encargó que hicieran los informes de autopsia de los cadáveres para las familias "por si los necesitaban para algo". Al llegar a España, en la base aérea de Torrejón, Navarro les devuelve sus notas y la lista con las identificaciones, ha agregado el comandante médico.
Esperanzados por conocer la verdadAntes de comenzar la vista oral,
el presidente de la Asociación de familiares de víctimas del YAK, Miguel Angel Sencianes, ha declarado a los periodistas que hoy es
un "día duro" para las familias. Ha confesado que mantienen la esperanza porque tienen la verdad y "hay justicia en España", y cree que el general Navarro tendrá que explicar muchas cosas sobre la identificación errónea de los cadáveres.
"El general Navarro tendrá que explicar por qué no identificó a los nuestros, por qué les sorteó y por qué les quitó el nombre", señaló Sencianes antes de agradecer la labor desarrollada por los medios de comunicación desde que se produjo el accidente.
"Sin vosotros, quizá el Yak se hubiera quedado en el anonimato de cada fallecido", dijo.
Poco antes de cumplirse el sexto aniversario de esta tragedia, en el banquillo de los
acusados se sientan
el general de Sanidad Vicente Navarro,
el comandante médico José Ramírez y el capitán médico Miguel Sáez, acusados de dos
delitos de falsificación de documentos oficiales por los que el teniente fiscal de este tribunal, Fernando Burgos, pide penas de entre 4 años y medio y 5 años de cárcel.
El Ministerio Público solicita además una
multa y una pena de
inhabilitación especial para cada uno de los acusados: de 60.000 euros y 5 años para Navarro, y de 24.000 euros y 4 años para Ramírez y Sáez. Les reclamará también
indemnizaciones por daños morales de 25.000 euros para cada uno de los cónyuges, hijos y padres de los 30 militares cuyos cuerpos no se identificaron correctamente, una cantidad que de no poder asumirla los acusados deberá abonar el Estado como responsable civil subsidiario.
En su escrito de conclusiones provisionales, el fiscal relata que en las primeras horas del
26 de mayo de 2003 el Yak-42 se precipitó al suelo mientras hacía una maniobra de aproximación al aeropuerto de Trebisonda, lo que causó la muerte de los 62 militares del contingente
ASFOR IV en Afganistán que regresaban a España, así como la de los miembros de la tripulación (de nacionalidad ucraniana). Las autoridades turcas, añade el escrito, dispusieron la recogida de los cadáveres y los introdujeron en
"bolsas individualizadas y numeradas", que examinaron los acusados Ramírez y Sáez, "a las órdenes" de Navarro, a quienes Defensa había comisionado para la identificación y repatriación de los fallecidos.
Los acusados llegaron a la
"razonable certeza" de la identidad de 32 cadáveres "por los signos externos constatados y no destruidos o quemados", como los
uniformes o las
chapas de identidades. Las 62 bolsas fueron entregadas al general José Antonio Beltrán (coordinador de la delegación española) y al general Navarro a las 02.30 horas del 28 de mayo, acompañadas de un acta en el que constaban los 30 cadáveres no identificados. "Sin ningún dato revelador de la identidad de los restos humanos contenidos en estas bolsas, el general Navarro asignó identificaciones a cada una de ellas elaborando una lista en la que hacía constar la identidad correspondiente a todos y cada uno de los cadáveres recibidos en sus respectivos recipientes", añade.
Navarro entregó la lista a Ramírez y Sáez, que
eran "conscientes" de que las identificaciones eran una "ficción", y
con esos datos "se dio nombre" a todos los militares, que fueron
trasladados a la base aérea de Torrejón de Ardoz, donde el comandante y capitán médicos hicieron 62 informes de necropsia en los que expresaron que se realizaban en Trebisonda el 27 de mayo. "Con estos documentos -añade el fiscal- Navarro elaboró 62 certificados médicos de defunción haciendo constar en todos ellos que la identidad se había acreditado mediante identificación individual y tras haberse realizado la autopsia", sostiene.
Por su parte, las
cuatro acusaciones particulares personadas en la causa y ejercidas por
los familiares de los militares fallecidos pedirán penas de
entre 3 y 6 años de cárcel para los tres acusados. El tribunal que juzgará estos hechos -formado por el presidente de la Sala de lo Penal,
Javier Gómez Bermúdez (ponente), y los magistrados Manuela Fernández de Prado y Nicolás Poveda-
ha rechazado la
comparecencia como testigos del ex presidente del Gobierno
José María Aznar y de los ex ministros de Defensa
Federico Trillo y José Bono. En cambio,
sí testificarán en el juicio -que previsiblemente finalizará el 3 de abril- e
l ex jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) Félix Sanz Roldán y
el general José Antonio Beltrán. Este será el primer juicio que se celebre en relación con este siniestro, aunque el juez Fernando Grande-Marlaska también investiga la causa sobre las supuestas irregularidades en la contratación del Yak-42 en la que ha imputado un delito de imprudencia grave con resultado de muerte a otros cinco mandos militares.