Sobre Ruedas
Martes 24 de marzo de 2009
El dolor sólo es intenso cuando es cercano y un accidente de tráfico es algo demasiado frecuente para llamar la atención. Pero cuatro familias, todo un pueblo, toda una colectividad han quedado destrozados de por vida. Como en todos los accidentes, han coincidido una serie de circunstancias. Tampoco las conocemos todas como para aventurar hipótesis, pero por las informaciones leídas se deduce que ha habido imprudencia, impericia e imprevistos: los tres IMP que suelen concluir en tragedia. Cinco jóvenes después de toda una noche de celebraciones; un noche nuevo de cierta potencia; una carretera comarcal en Galicia… ¡que importan ahora los detalles o las circunstancias!
Pero esta sí que es una marea de muerte para Galicia. Rara es la semana que no ocurren accidentes de esta naturaleza. Últimamente paso allí muchas temporadas y la prensa local recoge día tras día siniestros de excepcional gravedad. Las carreteras gallegas han sido muy mejoradas en estos últimos años. Pero se han mejorado en el firme y en la anchura, no en los trazados. Ahora se atraviesen los pueblos a velocidades estremecedoras sin que haya la menor vigilancia policial, porque los radares están en las autovías y en esas carreteras que se bautizaron como “vías rápidas” y que algún día se estudiarán como la mayor barbaridad cometida contra la seguridad vial. Esta sí que es una marea que justifica una movilización y un voluntariado: nunca mais accidentes.
Por cierto: en estos últimos viajes frecuentes a Galicia veo constantemente en los pórticos el mensaje de “mantenga la distancia de seguridad”. Un mensaje muy válido, pero muy poco eficaz. En una encuesta vista ayer mismo en Antena 3 TV, ninguna de las personas preguntadas sabían contestar cuál es verdaderamente la distancia de seguridad. Y es que el concepto de “distancia” de seguridad es confuso. Por dos razones. La primera, porque es variable, ya que dependerá de la velocidad: una distancia de 20 metros es perfectamente segura en un atasco y es más que temeraria a 60 kilómetros por hora. Y en segundo lugar, es confusa porque casi nadie es capaz de medir distancias “a ojo”. Hagan la prueba y pregunten a cualquier persona qué distancia hay entre nosotros y cualquier punto a la vista y verán los resultados.
En la mayoría de los países europeos, se habla siempre de “tiempo” de seguridad, que es invariable: 4 segundos. Mantenernos a 4 segundos del coche que nos precede, nos permitirá frenar y detenernos cualquiera que sea la velocidad a que circulemos… si estamos atentos. Una o dos décimas de segundo para iniciar la frenada y unos 3 segundos para detener un coche a velocidades razonables. Es obvio que cuanto más tiempo dejemos, más probabilidades hay de detener el coche.
La ventaja de establecer “tiempos” de seguridad es que todos sabemos contar y que 3 ó 4 segundos es una dimensión que podemos llegar a situar en el subconsciente, algo imposible en un concepto variable. Hace años que los especialistas insisten en que es este “tiempo” de seguridad el que debe enseñarse en las autoescuelas y lo que debe divulgar la DGT… pero es que, por desgracia, cambiar los criterios no produce ingresos tangibles a corto plazo… salvo que a alguien se le ocurra poner una multa si se emplea el término con incorrección; entonces sí que lo pondrían en práctica.
Leo que el gasóleo de automoción ha alcanzado su precio más bajo desde el año 2005, está el litro a 0,831 euros de media en el territorio nacional y la gasolina de 95 octanos, está a 0,906 euros, que es el mismo precio medio (céntimo arriba o céntimo abajo) de los últimos meses.
Cuando el gasóleo se situó en un precio superior al de la gasolina, todos comenzamos a teorizar sobre el reparto de mercado y sobre las ventajas de la gasolina en coches de reducida cilindrada. Ahora, callamos todos –yo el primero– porque nos hemos quedado sin argumentos. Me da la impresión de que con el precio de los combustibles ocurre lo mismo que con las predicciones económicas en general: que son meras hipótesis. Así que comprar un coche de gasolina o de gasóleo en función del precio del combustible, es absolutamente casual. Cada tipo de motor tiene sus ventajas y sus inconvenientes. El de explosión (gasolina) es más silencioso y con mejor respuesta al acelerador; el de combustión (diesel) tiene menores consumos y mayor duración. Según nuestros gustos y el tipo de utilización, es más recomendable uno u otro. Y a partir de aquí, que los gurús y adivinos bajen el tono de voz.
Y ya que hablamos de adivinanzas, no es menor la que el grupo Volkswagen-Audi ha planteado para Seat. Los trabajadores de la marca en Martorell y Barcelona han dado un ejemplo de sensatez al renunciar a subidas salariales durante los dos próximos años para garantizar el futuro la planta. Esa ha sido la respuesta de Seat; pero ahora lo que no está claro es que Audi responda con la misma moneda. Es más: ya ha dicho que además de estabilizar los salarios, hay que poner dinero público… y cuando les digan que si, seguro que pedirán algo más. Al parecer, ahora nadie garantiza que el futuro Audi Q3 se vaya a fabricar en España, de la misma manera que el Seat Exeo tampoco se fabrica. “Logística de producción” dicen en Ingolstadt, que es la localidad alemana en la que está la sede de Audi. Lo dicho: lo que ocurra en cualquier empresa dentro de 15 días no lo garantiza “ni la madre que la parió”, que diría Alfonso Guerra. Esperemos que si, que se cumplan las promesas y Martorell tenga futuro, porque lo cierto es que los bocetos del Q3, basados en el prototipo Steppenwolf de hace un par de años, tiene una pinta excelente y parece un coche mucho más lógico que el gigantesco Q7 e incluso que el más razonable Q5.
Y una maldad para finalizar: ¿Qué va a decir Carod Rovira si la Generalitat da dinero a Audi para que le paguen una pasta a los jugadores del Real Madrid?
José María Cernuda
jmcernuda@elimparcial.es
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Pregunta: Siempre me han llamado la atención algunas prohibiciones o recomendaciones que no he entendido. Por ejemplo, la obligación de apagar las luces en las gasolineras. ¿Hay alguna justificación técnica? (José Manuel Dopico. La Coruña)
Respuesta: Si la hay, yo también la desconozco. Supongo que en los coches antiguos había alguna posibilidad de que se produjera alguna fuga eléctrica e hipotéticamente una chispa y un incendio. Al fin y al cabo la electricidad de los automóviles hace masa en la propia carrocería. Pero hoy eso es inimaginable.
Las normas tardan mucho en modificarse o en derogarse; aun hasta hace bien poco era obligatorio llevar bombillas de repuesto y hay quien ha sido denunciado por no llevarlas pese que es imposible cambiar una bombilla en los coches modernos y es necesario acudir a un taller.
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