Julimar da Silva Bichara | Jueves 26 de marzo de 2009
El reciente encuentro de Lula da Silva y Obama pone de manifiesto el cambio de rumo que está tomando la política exterior de los EEUU hacía el continente Latinoamericano y también el papel protagonista que estaría asumiendo Brasil como interlocutor privilegiado de la región. Para Brasil este encuentro implica un éxito, aunque no definitivo, de sus principales objetivos de política exterior marcados desde hace año, incluso antes de las legislaturas de Lula da Silva. A saber; la defensa del multilateralismo y la integración Sudamericana. Todo ello sin olvidar que para Lula, la política exterior debe ser un instrumento de inserción económica internacional competitiva, transformando el país en un player importante en el escenario económico mundial y que, sobre todo, promueva una consolidación del desarrollo económico y social brasileño.
La comunidad internacional, incluyendo la Unión Europea, que firmó con Brasil un acuerdo de asociación estratégica durante la Presidencia de Portugal (del Consejo de la Unión Europea), contribuye a legitimar a Brasil como el interlocutor más idóneo para sus relaciones con América del Sur. Sin embargo, este “supuesto liderazgo” brasileño encuentra sus principales obstáculos en el entorno sudamericano. El elevado grado de asimetría económica (que es creciente en los últimos años), el bajo nivel de estabilidad política de los vecinos, caracterizados por una democracia debilitada y en consolidación, los graves conflictos sociales, el déficit de institucionalidad y de governanza, contribuyen a entender las explicar las dificultades. Aunque, por otro lado, estos obstáculos latentes también generan oportunidades para Brasil, puesto que es el país más estable y el que tiene el mayor peso económico de la región.
A pesar de ello, no nos olvidemos que a los EEUU no le interesaría que Brasil asumiera el papel de líder regional, como tampoco le interesaría a España. De hecho, ambos países estarían en contra de que Brasil sea miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Además, en materia comercial, la unidad regional ha sido rota varias veces, como el caso de Chile y de Colombia, por la política de los EEUU. Sin embargo, cuando ha sido necesario, Brasil y EEUU (y España) han colaborado puntualmente en cuestiones internacionales, como en cooperación en materia de terrorismo, tráfico de drogas, de armas y de personas y en materia de seguridad y energía.
El papel de Brasil, como potencia media internacional y líder regional debería basarse en su capacidad para ofrecer estabilidad económica, política e institucional, e integración y desarrollo a la región sudamericana. En otras palabras, se le exigiría a Brasil una capacidad para ofrecer paz, estabilidad y desarrollo socio-económico a Sudamérica. Esto es lo que la comunidad internacional y, el Presidente Obama, están solicitando a Brasil. En este sentido, la diplomacia brasileña ha logrado muchos avances recientes, aunque sus iniciativas de cooperación internacional sean tratadas con recelo por parte de los principales socios regionales. Destacan el proyecto de formación del Consejo de Defensa, y los efectos positivos sobre el crecimiento y el desarrollo económico de la región a través del comercio internacional, los procesos de integración económica y de inversión directa en infraestructuras, a partir del BNDES, el Banco de Desarrollo brasileño con un presupuesto superior al del Banco Mundial y al del Banco Interamericano de Desarrollo.
Ahora Obama brinda una oportunidad para que Brasil avance en sus objetivos estratégicos de consolidación de su liderazgo regional. La tarea es recomponer el diálogo entre todos los países americanos. ¡Tarea nada fácil, por cierto! Quizás veamos a Obama o a su secretaria de Estado, en la próxima cumbre de las Américas, que se celebrará en Trinidad y Tobago, entre el 17-19 de abril próximo, sentados lado a lado con los representantes del eje Cuba-Venezuela-Bolivia, lo que seguramente traería beneficios y estabilidad para toda la región; certificando lo que seria un nuevo éxito de la diplomacia brasileña.
TEMAS RELACIONADOS: