Economía

Las medidas de Zapatero contra el desempleo están en entredicho

plan local y energía verde

Sábado 28 de marzo de 2009
Los distintos gabinetes de análisis económico afinan en lo posible sus previsiones, que apuntan sobre los cuatro millones y medio de parados este año. Una cifra muy por encima de la más alta recogida en los duros años del paro de la era González. Más allá de las cifras macroeconómicas como la competitividad, el déficit por cuenta corriente o el mismo PIB, el empleo es un dato económico que todo el mundo entiende a la primera. Y el ritmo al que aumenta hace que su huella se extienda a todas las familias españolas; bien directamente, bien porque afecta a amigos o familiares.

Por eso, la lucha contra el paro debe ser una prioridad para el Gobierno, y desde el Ejecutivo se señala desde hace meses que es su primera preocupación. Especialmente porque la extensión del paro hace que no se le pueda ocultar en discursos públicos o estrategias de imagen a corto plazo, y porque repercute sobre otras realidades económicas de forma notable.

La gran apuesta del Gobierno contra el desempleo es el plan de los 8.000 millones de euros, distribuidos entre los más de 8.000 ayuntamientos españoles, para realizar obras de distinta consideración. La primer crítica al plan fue de carácter político, ya que a ese dinero optaban los ayuntamientos controlados por la organización ilegalizada ANV. El Gobierno lo resolvió exigiendo que se pusiera un cartel en el que vendría reflejado claramente el origen del Gobierno español de esos fondos, pero sólo sirvió para que desde la oposición se criticase el coste añadido de los carteles, sin que su exposición echara atrás a los ayuntamientos controlados por los batasunos.

Las previsiones del Gobierno eran muy positivas. Quizás demasiado. Apuntaban a 300.000 empleos directos y cien mil más indirectos, según calculaba a mediados de enero. Pero no todos los cálculos apuntan a esa cifra. El Ministerio de Administraciones Públicas reconocía sólo 62.896 el pasado 24 de marzo. Pero los apuntes más críticos señalan que esos empleos, en su gran mayoría, durarán entre tres y seis meses, nada que le sirva al Gobierno para darle la vuelta a la situación.

Energías verdes
Este viernes, el Gobierno presentaba el enésimo paquete de medidas. Entre ellas, el Ejecutivo apostaba por los empleos en energías renovables, un sector que cuenta con empresas que son punteras en el mundo. Recientemente, el ministro de Industria, Miguel Sebastán, acompañado por los Príncipes de Asturias, viajaba a Nueva York para exponer el buen hacer de las empresas españolas, reconocido en todo el mundo. El mismo Obama ponía a nuestro país como ejemplo en plena campaña electoral.

La importancia que le otorga Zapatero a este sector difícilmente podría exagerarse. El jueves de esta semana, en un encuentro con medios extranjeros, apostaba por las energías verdes, colocando, con buenas razones, a las empresas españolas a la cabeza. Zapatero entiende que "cambiar el modelo energético mundial es el reto más significativo al que se enfrenta la humanidad en esta generación", y "no sólo por el impacto en el cambio climático, sino también por sus efectos en el modelo económico".

Zapatero en el banco azul


Pero un reciente informe elaborado por la Universidad Rey Juan Carlos y dirigido por Gabriel Calzada pone en duda la capacidad de este sector de crear empleo sostenible. De hecho, este informe, titulado “Study of the effects on unemployment of public aid to renewable energy resources”, concluye nada menos que por cada empleo creado en esta industria se han destruido en el conjunto de la economía 2,2.

Este sector puntero, que ha creado 50.200 empleos, ha recibido 30.000 millones de euros en ayudas. El planteamiento del informe es qué empleo habrían creado esos 30.000 millones de euros si, en vez de ser recogidos en impuestos y destinados a este sector, se hubiesen invertido en el mercado libre, cuántos empleos se habrían creado. Su cálculo arroja que, con esos 30.000 millones de euros, el mercado habría creado 3,2 empleos por cada puesto creado en la industria de energías renovables. De este modo, no sólo no se crea empleo, sino que se destruyen 2,2 empleos netos en el conjunto de la economía por cada uno que logra esta industria.

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