José Luis Sanchís | Viernes 27 de marzo de 2009
Las últimas elecciones generales se celebraron el 9 de Marzo de 2008. Ha pasado algo más de un año y muchas cosas han cambiado, entre ellas:
- La crisis económica se ha mostrado en toda su crudeza.
- El partido en el poder cambiará en Galicia y en Euskadi.
- La sensación de aislamiento del Gobierno que ha dejado de tener el apoyo permanente de PNV y CiU (Entre otros grupos).
Sin embargo, los sondeos muestran una cierta estabilidad sin grandes cambios y, sobre todo, sin que se perciba que ni el PSOE ni el PP puedan obtener mayoría absoluta, por lo que tendrán que contar con el apoyo de los nacionalistas para sacar adelante el trabajo en el Parlamento salvo que lleguen a hacer un pacto entre los dos partidos.
En el periodo que falta hasta la fecha en que deban celebrarse elecciones (Mazo 2012), el calendario marca:
- Marzo-Abril de 2009. Viajes de Zapatero.
- A Londres, a la cumbre del G-20
- A Estambul, por la Alianza de Civilizaciones
- A Estrasburgo, reunión de la OTAN
- A Praga, a la cumbre UE-USA
- 7 de Junio de 2009. Elecciones Europeas.
- 1 de Enero de 2010. Inicio de la Presidencia Española de la Unión Europea.
- Antes de Noviembre de 2010. Elecciones en Cataluña.
- Antes de Mayo de 2011. Elecciones Locales y Autonómicas.
Aunque no hay fecha fijada, varios acontecimientos pueden producir efectos políticos importantes:
- Pacto o ruptura de la Financiación Autonómica
- Sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña
- Cambio de Gobierno
Cada acontecimiento puede por sí solo producir un cambio en las expectativas políticas, pero el cambio si no lleva a una mayoría de un partido, seguirá implicando el papel importante de los nacionalistas en el Parlamento de Madrid.
En Cataluña la situación del tripartito, hoy estable, puede cambiar por la financiación o la sentencia sobre el Estatuto.
En Euskadi parece que no vaya a cambiar mucho salvo algún acontecimiento violento.
Salvo que ocurra algo significativo en las elecciones europeas, o bien por derrota del PP (y su influjo sobre el liderazgo de Rajoy) o del PSOE (y la necesidad de replantearse la estrategia de Zapatero), no hay otro remedio que seguir con pactos continuos y variados según las circunstancias.
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