conferencia internacional
Martes 31 de marzo de 2009
Dirigentes de todo el mundo reunidos este martes en La Haya en la conferencia sobre Afganistán han apostado por aportar mayor estabilidad a la región para mejorar el proceso de democratización, fortalecer las instituciones y evitar que la violencia sea una constante en este país.
Paralizar la ayuda a Afganistán "traicionaría los avances y progresos alcanzados hasta el momento", afirmó el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en su intervención ante la conferencia internacional sobre el país asiático que este martes se celebra en La Haya y que reúne a más de 90 países e instituciones.
Las primeras intervenciones de algunos de los participantes más destacados coincidieron en la urgencia de continuar e incrementar el apoyo a Afganistán, pero también en la importancia de buscar un enfoque regional y en valorar la nueva estrategia que presentó el pasado viernes el presidente de EEUU, Barack Obama.
El apoyo a las elecciones presidenciales de agosto y al incremento del tamaño del Ejército y la policía afganas fueron otras cuestiones resaltadas de forma casi unánime. Obama ha aportado un "cambio cualitativo", porque no se centra solamente en la vertiente militar sino también en "fortalecer" las instituciones afganas, señaló el secretario general de la ONU. Ban destacó la importancia de que las elecciones presidenciales del próximo 20 de agosto se celebren con "transparencia y credibilidad".
El presidente afgano, Hamid Karzai, afirmó que su país está en "una encrucijada crítica", pues a pesar de los progresos registrados en capítulos como educación, desarrollo o retorno de refugiados, Afganistán necesita que la comunidad internacional mantenga su apoyo para poder continuar su camino hacia la estabilidad.
La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, llamó a toda la comunidad internacional a unirse a los esfuerzos de su país y reconoció que serán necesarios "grandes sacrificios" para lograr la estabilización de Afganistán. Clinton pidió además ofrecer una "reconciliación honrosa" a los talibanes y miembros de Al Qaeda que renuncien a la violencia y al extremismo, y anunció que EEUU aportará 40 millones de dólares para impulsar la celebración en verano de unas elecciones "libres" y "limpias" que ayuden a mejorar la "confianza" de los afganos en su Gobierno.
Por su parte, el viceministro de Exteriores iraní, Mahdi Akhounzadeh, resaltó la importancia de que la nueva estrategia internacional en Afganistán conceda "un papel significativo" a mejorar la situación política y la seguridad en su país vecino, ya que tendrá efecto en el conjunto de la región. Lamentó que a pesar de los esfuerzos nacionales e internacionales, la inseguridad y el tráfico de drogas sigan siendo problemas que persisten en Afganistán.
Criticó aspectos como el extremismo y el terrorismo, los cuales -afirmó- "no tienen nada que ver con la cultura" (...) y deben ser combatidos desde una perspectiva no solo militar sino que también identifique sus causas sociales, políticas y económicas". Sin hacer referencias de ningún tipo a la política estadounidense en Afganistán, el viceministro iraní se mostró partidario de que los gastos militares se "redistribuyan" al entrenamiento de la policía y el Ejército afganos.
El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, dijo que España triplicará su aportación para las elecciones afganas (hasta ahora prevista en 1,5 millones de euros) y también contribuirá al fondo para financiar el Ejército afgano. "Las elecciones son cruciales, son una prueba de credibilidad para Afganistán y para nosotros", afirmó por su parte el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, cuya organización mantiene en ese país la fuerza ISAF con cerca de 60.000 militares de 42 países.
Aunque esta conferencia no fue concebida para recolectar contribuciones económicas, De Hoop Scheffer pidió a los países e instituciones asistentes que aporten fondos para sostener el Ejército y la policía afganos, que están embarcados en un proceso para incrementar sus filas. "Formar y equipar (las unidades) es una cosa, sostenerlas es otra", dijo el responsable de la OTAN, quien señaló antes de la conferencia que esperaba lograr aportaciones por 2.000 millones de dólares anuales durante cinco años.
El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, acogió favorablemente la nueva estrategia de EEUU hacia Afganistán, igual que su homólogo francés, Bernard Kouchner, quien dijo que hay "una nueva actitud" especialmente hacia la población civil. Kouchner afirmó que la comunidad internacional no va a abandonar al país ante "la necesidad de actuar con urgencia", y destacó la propuesta francesa para lanzar un plan europeo de formación de la policía paramilitar afgana.
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