Opinión

La Casta Italiana

Andrea Donofrio | Jueves 14 de febrero de 2008
Como evidencia de la crisis político-moral de Italia de los últimos años, hace unos meses dos periodistas del diario Corriere della Sera, Gian Antonio Stella y Sergio Rizzo, han publicado un libro titulado La Casta, con el elocuente subtitulo: "Así los políticos italianos se han convertido en intocable". El libro es una fotografía viva y dolorosa de la situación político-institucional italiana, describiendo los males de una "aristocracia" inamovible y transformista. Durante sus 245 páginas los autores confirman las peores sospechas de una población al borde de la intolerancia: el elevadísimo cuanto injustificado coste de los políticos, innumerables casos de corrupción, nepotismo, clientelismo, abusos de poder, despilfarros, financiación abusiva de partidos y de su prensa, "ejercicios de fantasía" para obtener dinero público para la financiación de entes inexistentes.

El libro no se limita a recopilar los gastos de la política (números de bancarrota), sino que realiza un atento análisis de una situación que debería avergonzar a la misma clase dirigente, convirtiéndose en el "manifiesto del movimiento antipolítico". Fenómeno de venta (ya 26 ediciones en enero del 2008), La Casta interpreta el malhumor colectivo, elevándolo al grado de desesperación: en la crisis de credibilidad de la política nacional, no extraña si el sentimiento antipolítico se convierte en el dominante, si afloran salvadores populistas (como Berlusconi en el 2004 y que ahora amenaza volver) y si los periódicos extranjeros elogian mayormente figuras como la de Beppe Grillo, cómico conocido por su demoledor efecto mediático y portavoz de un movimiento de renovación política.

Entre tantos datos y hechos escandalosos, merece la pena destacar unos cuantos emblemáticos de esta profunda crisis y que proporcionan una visión al menos parcial de este fenómeno: ganando unos 35mil euros al mes, los italianos son los europarlamentarios mejor pagados, cuatro veces más que los españoles; el anual escándalo del Columbus Day, el día del descubrimiento de América, en el que delegaciones de las regiones del sur viajan a Estados Unidos para asistir a los actos conmemorativos: en el 2006, la excursión de la Campania (160 personas) costó más de 600.000 euros, la mitad pagados con los fondos europeos destinados a "proyectos operativos regionales"; la Presidencia de la República italiana, a pesar de su escasa relevancia ejecutiva, resulta cuatro veces más cara que la monarquía británica y posee el doble de personal que el Elíseo francés; la Presidencia del Gobierno dispone de 13 aviones pero gasta más de 65 millones de euros al año en alquiler de aviones adicionales: en el 2005, los aviones presidenciales volaron una media de 37 horas al día según el gasto facturado; cada senador o diputado cobra más de 4mil euros mensuales para pagar colaboradores: de los 629 colaboradores oficiales registrados en el Parlamento solo 54 están en regla; Italia tiene el triple de escoltas que España y es el país con el mayor numero de coches oficiales (con chofer, por supuesto): puestos en fila, llegarían a Moscú; la pensión de los diputados es vitalicia y para obtenerla es suficiente cumplir media legislatura (30 meses libres de contribución a la Seguridad Social); las donaciones a los partidos gozan de exenciones de IRPF mayores que las hechas a cualquier ONG; a pesar de un gran número de colaboradores, el Ministro de Justicia del gobierno Berlusconi, Roberto Castelli decidió contratar a un nuevo experto en "construcción penitenciaria", con un contrato de 200.000 de euros (renovado siete veces!): lástima que fuera un íntimo amigo suyo, dedicado a la venta de "pescado fresco y congelado al detalle y al por mayor"; finalmente, siempre en tema de consultas de expertos, el pueblo de Aulla (Toscana) contrató dos brujas para quitar el mal de ojo que según el alcalde impedía el desarrollo y el enriquecimiento de la población local. Lamentablemente, estos son sólo algunos ejemplos del derroche protagonizado por esta casta, que parece haber transformado la democracia en una impertinente oligarquía.

Escrito de forma sarcástica y franca, La Casta tiene el merito de ser un libro corrosivo y documentadísimo que manifiesta cómo la clase dirigente del país se ha transformado en una clase de intocables, de personas ávidas y deseosas de usufructuar de los privilegios estatales y de acrecentarlos de forma continua. La política es una "cuestión de sillones": quizás los italianos son los más cómodos del mundo. Probablemente, los representantes son el reflejo, la imagen de los representados: como se dice "cada pueblo tiene el gobierno que se merece".

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